LA ARISTA

Gran Canaria en el centro del pacto CC-PP

Lo adelantó ayer un periódico tinerfeño y lo confirmaban fuentes del PP con un «es muy posible» que dejaba entrever que aún quedan flecos por concretar pero que, en los últimos días, se ha avanzado mucho en acuerdos con Coalición Canaria. Los dos partidos se han resistido, pero sabiendo de antemano que este es el único pacto posible para dar estabilidad al Gobierno Canario y al de Rajoy. El PP lo dudó mucho, quizás demasiado, pero de forma sana porque por primera vez en mucho tiempos sus altos cargos, -que no soportan a CC, que saben que son sus competidores ideológicos ante el electorado- querían hacer oposición alternativa, llamativa y con resultados. Al final, si se confirma el acuerdo -solo pendiente de flecos y batalla de nombres- ha imperado la política de lo posible, un pacto con el que el PP tendrá cierta relevancia, colocará a muchos de sus descolgados, reorganizará su estrategia de cara a mayo de 2019 y tratará de rehacer el poder que, paulatinamente, ha ido perdiendo después del batacazo de mayo de 2016 y la salida poco honrosa de José Manuel Soria.

Ese es el reto del PP, dentro o fuera del Gobierno, recuperar su electorado y el poder que acumuló Soria, en Canarias, en Madrid y en los más significados sectores empresariales, especialmente en Gran Canaria, que guste o no en Tenerife, siguen siendo los más dinámicos. Un espacio éste que ocupó hábilmente Fernando Clavijo tras la muerte política de José Manuel Soria. Que el PP rebaje sus pretensiones sobre consejerías como la de Economía, reivindicada para demostrar al empresariado que el PP vuelve a mandar, debilita su posición y deja intacto el poder de Clavijo, cada vez más anclado y mejor situado. Si hay algo que define a Clavijo es su persistencia, quien resiste gana, debe ser su lema, lo que no deja de ser un valor político mayor que el carisma, tan sobrevalorado y exigido a los líderes de la nueva política.

«El PP, que ha perdido varios meses mareando la perdiz y sin tomar decisiones después de sus congresos, tiene dos escasos años para cumplir con sus objetivos»

El PP, que ha perdido varios meses mareando la perdiz y sin tomar decisiones después de sus congresos, tiene dos escasos años para cumplir con sus objetivos, entre otros, y creo que el primero, recuperar su espacio político después del batacazo que protagonizó en las últimas elecciones autonómicas, con María Australia Navarro como candidata y ahora secretaria general de los populares. Duele al PP pero es así, en mayo de 2016 perdió la friolera de 9 diputados, y más de cincuenta y seis mil votos. Antona tiene ante sí un complejo y delicado reto, ¿lo hará desde la vicepresidencia y Obras Públicas? ¿Desde Gran Canaria como candidato o desde La Palma? El líder del PP vive en Las Palmas de Gran Canaria, donde está empadronado, por lo que a nadie extrañe que se plantee esta posibilidad que ya choca con las aspiraciones de algunos de los líderes populares grancanarios.

En Gran Canaria se libran todas las grandes batallas. Quitar a CC la consejería de Obras Públicas desbarata su estrategia de recuperar posiciones políticas en la isla en la que se ha centrado la batalla de esta legislatura y se revela imprescindible para un Gobierno fuerte en la región. CC está dispuesta a renunciar a Gran Canaria, la gran víctima del nacionalismo de CC y entregada a Nueva Canarias y ahora entre los objetivos más importantes del PP. Pablo Rodríguez, el nuevo valor de CC en Gran Canaria, está resignado. Su juventud, otro de los valores imperantes en la CC de la renovación, no le ha servido de mucho y tiene que sacrificar, por el momento su isla y su carrera. Pasará a ser asesor del presidente con poderes especiales para hacer política en Gran Canaria y tratar de ejecutar el imposible plan que ahora sufre un desgarro importante.

Perder la primera ciudad de Canarias fue otro de los desastres electorales del PP. ¿Qué hará el PP con Juan José Cardona? ¿Tiene un puesto reservado en el nuevo Ejecutivo y un sustituto para emprender la campaña contra el tripartido? En el PP está consagrada la teoría de que quien pierde una alcaldía la pierde para siempre y que solo un nuevo candidato la recupera. Cardona lo sabe y está aburrido y cansado. Necesita acción y es muy posible que el PP lo amortice en uno de los puestos del Gobierno para dar paso a Ángel Sabroso, otro de los valores emergentes del PP que supo ponerse a resguardo desvinculándose de Cardona en las primarias a las que se presentó el exalcalde en contra de Asier Antona.

En esas inolvidables elecciones el PP también perdió otro buque insignia, el Cabildo de Gran Canaria, otro reto para Antona para el que, parece, ya tiene candidato natural, Marco Aurelio Pérez, alcalde independiente y algo díscolo que ha tonteado con Coalición Canaria, pero que Antona ha amarrado sacando a Lucas Bravo de Laguna de su puesto en el Cabildo. Marco Aurelio, con amplios apoyos, se ha convertido, desde su todopoderoso ayuntamiento turístico de San Bartolomé de Tirajana, en el látigo negro de Antonio Morales y promete días de gloria al PP desde la oposición en el Cabildo.

Antona también tendrá que retomar algunos flecos sueltos, como el de José Miguel Bravo de Laguna, principio del fin del PP en Gran Canaria y ahora también tocado y tentado por CC para tocar poder. ¿Podrá rescatar el PP a Bravo de Laguna? ¿Forma parte del pacto una digna salida de Lucas Bravo del Cabildo? ¿O las heridas siguen tan abiertas que el PP de Antona pactará o buscará su retirada definitiva? Y más flecos, Telde, la ciudad en la que el PP sucumbió por la corrupción es otra de las plazas importantes perdidas, junto con Mogán, ahora en manos de otra pepera de toda la vida, Onalia Bueno, a la que las circunstancias la han colocado en Ciuca, un partido de dudosa reputación pero que juega a la bisagra en todas las instituciones.

En el Gobierno o en la oposición, Gran Canaria es el gran centro del debate del poder regional y el PP tratará de articular su política a corto plazo en esta isla, aunque para ello tenga que renunciar a sus grandes objetivos regionales, cuyo compromiso y alcance iremos conociendo, como la reforma del sistema electoral canario o la del Estatuto en Madrid, cuyo compromiso, no lo olvidemos, está firmado por Rajoy y Román Rodríguez.