Café para todos

Yo no quiero derbi canario

12/04/2018

Los caprichos del destino han querido que la situación deportiva de la UD Las Palmas sea dramática, asimilando ya el aterrizaje en ese infierno llamado segunda división, y que la del CD Tenerife sea triunfal, tras encadenar una racha de victorias que lo acercan peligrosamente a los puestos de promoción para ascender a primera. Eso significa que los aficionados de la Unión Deportiva tendrían doble drama, el descenso por un lado, y el ascenso chicharrero por otro. Postureos a un lado, ningún aficionado amarillo de bien desea que el eterno rival logre ningún tipo de éxito, y mucho menos que ocupe su lugar en la élite. A pesar de esos discursos políticamente correctos sobre la importancia de tener a dos equipos canarios en lo más alto, o lo bonito que es vivir la rivalidad de un derbi, yo sigo prefiriendo enfrentarme al Eibar, por muy lejos que esté, que al Tenerife.

«Yo sigo prefiriendo enfrentarme al Eibar, por muy lejos que esté, que al Tenerife».

No hay alegría mayor para los aficionados de los dos equipos canarios que ver ganar a los suyos, y por supuesto, disfrutar viendo perder a los de enfrente. Eso es, ha sido, y será la tónica habitual mientras que el fútbol siga siendo fútbol. El que diga lo contrario, o bien miente, o bien no aprecia realmente la esencia del deporte rey. Llegados al punto actual, donde el equipo dirigido por el comandante convertido en cabo Jémez tiene todas las papeletas para descender, ahora a la parroquia amarilla solo le queda esperar que la racha del Tenerife se quede en anécdota, y aunque no es lo deseable, compartir penurias el próximo año. Recuerdo un derbi en el Estadio de Gran Canaria, con el Tenerife ya descendido, donde una serie de aficionados recorrieron las gradas disfrazados de tranvía, con el lema: «Próxima parada, segunda división». Fue la última gran ovación que escuché allí. Aquellos buenos tiempos.