Opinión

Visitar la isla

29/08/2018
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Unos turistas noruegos peguntan a un viandante en el centro de Las Palmas de Gran Canaria dónde está el mayor centro comercial de la isla. No es que hayan tenido una urgencia y tengan que reponer unos pantalones vaqueros que se han roto, para nada es eso, sino que quieren ir a gastar por gastar. Hacen cinco horas de vuelo tranquilamente para ceñirse a visitar centros comerciales. Solo aspiran a una experiencia propia de la sociedad de consumo. Ni siquiera dudan en visitar la Casa-Museo Pérez Galdós que está apenas a cien metros de donde ellos preguntaron, con Google Maps a mano, sobre el dichoso centro comercial. Me imagino que sirve como referente sobre el tipo de turismo que de media recibimos. Ese turismo de Coca-Cola al que solemos apelar en Canarias como un modelo que aporta poco.

A buen seguro, la condición social del noruego que visita las islas no es la misma que la del canario que viaje a Noruega. Y eso dice mucho sobre los posibles de cada uno. La renta per cápita no es la misma en un país y otro y la duda está en cómo lograr (si es que algún día lo conseguiremos) que el turismo que venga aquí reclame algo más que sol y playa y no sea precisamente centro comerciales. Entran ganas de indicarle de que vaya a Artenara o Agaete o recorra en coche las medianías o vaya a pasar una tarde a Teror para ver la Gran Canaria profunda que es la real en su sello de identidad. Me temo que la sugerencia caería en saco roto. Pero con la diferencia, la gran diferencia, que ese canario que sí pudiese por dinero ir a Noruega tendría un gusto más refinado y mayor sensibilidad por conocer los encantos del lugar.

«También los destinos turísticos se diferencian por apetencias de las diversas clases sociales»

También los destinos turísticos se diferencian por apetencias de las diversas clases sociales y esto es fundamental para cosechar un valor añadido en nuestro tejido productivo que nunca tendrá si nos limitamos a ese turismo de Coca-Cola que recala tradicionalmente en las islas. ¿Será un problema estructural? Algo que no hemos podido solucionar ni cuando la violencia en el norte de África ha beneficiado a Canarias con una recepción mayor y batiendo récords de turistas.

No hace falta ser marxista para aceptar que el tejido productivo dice mucho sobre el nivel de expectativas de cada sociedad. Aquí dependemos del sector servicios casi a modo de monocultivo económico. Quizá no quede otra y tampoco es para espantarse. Pero al menos, ya puestos, procuremos mejorar los indicadores cualitativos. Una cosa es que la sociedad de consumo invite a experiencias personales en los grandes almacenes y otra que no sepamos vender nuestros enclaves (tanto costeros como del interior) para cuando regresen a su tierra puedan decir de la isla algo más que un par de tiendas.