Equilibrio en tiempo de virus

VII. El deporte, antídoto de la enfermedad

24/05/2020

El deporte consiste en delegar al cuerpo alguna de las más fuertes virtudes del alma: la energía, la audacia, la paciencia. Es lo opuesto de la enfermedad» (Jean Giraudoux, escritor francés).

El deporte es, amigos y amigas, sobre todo disciplina, perseverancia, intensidad. Ese es el entrenamiento de los que practican algún deporte.

En esta serie de artículos que llevo escribiendo durante la pandemia, sobre la UME, sobre la construcción, el turismo (dos artículos), el Puerto de la Luz y de Las Palmas, prometí ocuparme de dos actividades sumamente importantes: el deporte y la cultura, y hoy lo hago con el primero de estos temas.

No lo hago al azar, o por capricho, o por menospreciar a otros sectores, sino que en mi actual posición política como consejero del Cabildo de Gran Canaria, quiero incidir en los temas en los que el gobierno de la isla puede hacer un mayor esfuerzo y ocuparse de manera más eficaz, dentro de su ámbito de competencia y con los recursos económicos de que dispone de estas cuestiones.

El deporte, es bien sabido, tiene a mi juicio cuatro aspectos esenciales, que a su vez son sus valores fundamentales de su práctica y/o asistencia a cualquier modalidad deportiva:

- El de salud y educación social.

- El de actividad económica como industria o comercio que necesita para su práctica, con la creación de miles de puestos de trabajo.

- El de espectáculo y para los espectadores de diferentes modalidades deportivas.

- El fomento del turismo.

Voy a dedicar un comentario a estos cuatro aspectos, sin olvidar también que hay un factor añadido de elemento cultural de identificación propia como pueblo y así ocurre con los deportes autóctonos (por ejemplo: la lucha canaria o la vela latina, que además de reunir los cuatro valores anteriores, tienen ese plus identitario de lo canario, de lo grancanario).

1º. El valor de la salud y la educación social es incuestionable en el deporte. Bueno en lo físico, mejor aún en lo mental, y como formador de jóvenes, pero con muchas modalidades que permiten su ejercicio a todas las edades, dependiendo naturalmente de la graduación del esfuerzo físico que requiera cada práctica. Un pueblo que practique deportes, es un pueblo más sano, más integrado, más educado (en todo deporte hay una lucha por la superación, pero también un respeto por el rival).

2º. La práctica del deporte, incluido los minoritarios, supone una industria y un comercio ligados, por tanto, a un desarrollo, fomento y expansión. Incluidos los medios de comunicación, que en buena medida contribuyen a divulgar las noticias y eventos deportivos, y a la vez se nutren, en buena medida, del consumo de los distintos practicantes o aficionados. Miles de puestos de trabajo, generación pues de actividad económica imprescindible de una sociedad moderna. Profesores y formadores, entrenadores, practicantes, comentaristas, vigilantes, cuidadores, fisioterapeutas, médicos, y un larguísimo etcétera son buena prueba de ello.

3º. Por lo que se refiere a determinados deportes, no solo fútbol y baloncesto, sino también carreras de coche, ciclismo, voleibol, balonmano, tenis, vela, lucha canaria, surf, windsurf, todo el atletismo, golf, etc, constituyen espectáculos y diversión y entretenimiento para millones de seguidores. Los espectáculos en directo o televisados convocan mareas de seguidores, y hasta la actividad laboral, por ejemplo, de muchos ciudadanos queda afectada, para bien o para mal, por determinados resultados deportivos, que reflejan también sentimientos de identificación con símbolos, banderas o colores deportivos que pone bien a las claras como está demostrado científicamente, que más del 80% de las acciones y reacciones humanas responden más a sentimientos que a razonamientos (a veces es cierto, eso produce consecuencias menos controlables).

4º. Para nosotros esencial. El deportes es también un atractivo turístico de primera magnitud. Gran Canaria, en concreto, cuna de los mejores deportistas del archipiélago en muchas disciplinas deportivas (hay que decirlo con legítimo orgullo y basta por citar unos pocos nombres sin olvidar que la lista sería larguísima, por ejemplo: Rafael Cabrera Bello en golf, Carla Suárez en tenis, David Silva en fútbol, las hermanas Ruano en windsurf o los Doreste en vela, representantes estos últimos del club más laureado de España en medallismo olímpico: Real Club Naútico de Gran Canaria), es también por su clima y condiciones excepcionales, un lugar fantástico para la práctica de todos los deportes durante todo el año (bueno, todos los deportes no, ya que los deportes de nieve no son posibles).

Un ejemplo es el ciclismo, cuya práctica es aquí en Gran Canaria, proverbial para extranjeros, ayudados por nuestra geografía de barrancos que nos diferencian de otras islas.

No creo necesario insistir pues en las enormes fortalezas y posibilidades del deporte en Gran Canaria.

Por eso preconizo, y mi propio grupo político en el Cabildo así lo demuestra, que se hagan los esfuerzos que fueran precisos para fomentar el deporte, mejorar instalaciones, ayudar a familias y a los clubes, muchos de ellos muy modestos pero con enorme ilusión y esfuerzo. Por eso, por ejemplo, en el próximo Pleno Insular del mes de mayo, proponemos desde Unidos por Gran Canaria-Coalición Canaria, que al igual que se ha hecho con el Club Baloncesto Herbalife Gran Canaria, se anticipen las subvenciones y ayudas ya presupuestadas, para facilitar una liquidez económica que permita la subsistencia y desarrollo de las asociaciones, entidades y clubes deportivos de la isla. Se hace precisa la certeza y la rapidez en las decisiones y en las ayudas. Y por tanto hace falta ya un auténtico Plan Insular Deportivo para Gran Canaria.

Yo confieso ser un enamorado del deporte. Creo que lo demostré con la construcción, de principio a fin, durante mi mandato como presidente del Cabildo de Gran Canaria entre 2011 y 2015, de la mejor instalación que se ha hecho en Canarias en toda su historia, a mi juicio, en el ámbito deportivo: el Gran Canaria Arena, que sirvió para la Copa de Baloncesto del Mundo en 2014 y que es un recinto excepcional, con multiusos deportivo y cultural y que se hizo en tiempo de crisis económica brutal con recortes muy importantes, en lo que es justo reconocer que conté con un fanático de los deportes como consejero insular del área y muy buen gestor, mi hijo Lucas, como también es justo reconocer (a mí no se me caen los anillos por reconocer mérito del presidente anterior a mi, José Miguel Pérez, buen amigo), que el anterior Gobierno Insular fue el que consiguió que se nominase a Gran Canaria como sede. Pero solo sobre el papel, pues toda la ejecución y financiación la abordé yo como presidente y mi equipo, y hoy Gran Canaria puede sentirse orgullosa de tener esa instalación que se hizo en tiempo récord y con presupuesto totalmente ajustado al proyecto.

Así pues, ahora, en época de pandemia, con el paro y la crisis sanitaria que tenemos delante -mejor dicho, encima como losa pesadísima-, algo inteligente a hacer es dedicar todo el esfuerzo posible, todo el entusiasmo también, a gestionar los deportes, su práctica y existencia cuando se den los requisitos que marquen las autoridades sanitarias. Porque el deporte lo merece, porque es salud, es educación, fundamentalmente para niños, niñas y jóvenes, porque es actividad económica, porque nos ayuda a atraer turismo deportivo. Y porque el grancanario ama el deporte, ama la competencia, la lucha noble, la brega y a la vez, siempre hemos sido un pueblo que siente, como pocos, sus colores, y que además respeta a sus rivales.

«La persistencia puede cambiar el fracaso en un logro extraordinario» (Matt Biondi, nadador estadounidense y medallista olímpico).

Continuará...

José Miguel Bravo de Laguna Bermúdez es presidente de Unidos por Gran Canaria y consejero y portavoz en el Cabildo de Gran Canaria