Ultramar

Váyanse, nos mandan, al carajo

09/02/2019

Giovanni Sartori, Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2005, en una conferencia que ofreció en 1994 con ocasión del Nobel Symposium on Democracy, recientemente editada, decía: «La crítica no puede ser nunca pura negatividad. La verdadera actitud crítica debe permanecer siempre abierta a la autocrítica», y añadía: «Nuestra cultura está empeñada en deconstruir todo y en no construir nada». Palabras para hoy.

«El paro vuelve a crecer, pero ellos siguen arrimando el ascua a su sardina»

Así, haciendo un simple inventario de lo acaecido esta misma semana, nos encontramos con un fiscal de la Audiencia Nacional que se atreve a dudar de la Justicia en Cataluña; una izquierda que, como siempre, clama por la unidad mientras se despelleja; un presidente, Pedro Sánchez, empeñado en hacer historia y nos cuenta su historia de resistente publicando un libro mientras está en ejercicio, lo nunca antes hecho por ninguno de sus antecesores; un obispo de Tarragona que defiende «y seguirá defendiendo» a dos curas que cometieron abusos sexuales diciendo que «puede haber un mal momento en la vida»; una senadora del PP que desprecia la Memoria Histórica y fustiga que se den «15 millones para que se desentierren unos huesos»; un Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC) que coincide con lo populares en llamar golpista a Pedro Sánchez, aunque ellos lo hacen por su actitud con Venezuela y estos con los soberanistas catalanes; unos consejeros del Gobierno de Canarias que se olvidan de comparecer ante el Pleno del Parlamento regional; la Guardia Civil que avisa que tiene fundamentos para creer que el PP financió con facturas falsas la campaña de Rajoy a las elecciones generales en el año 2011; un Gobierno central que se pasa por el arco del triunfo el respeto a la ley del REF, que decían que teníamos blindado, y el propio Estatuto de Autonomía y retiene inversiones y no contempla las previstas en unos Presupuestos que, a día de hoy, no van a salir, aunque lo condicionan todo, y se parapeta en el mantra de las muchas mejoras sociales que contemplan sus cuentas para justificar esos incumplimientos; un PSOE canario, que con las mañas de Madrid, se entierra y da alas a CC, que nació precisamente como respuesta a la ceguera centralista y a los desplantes presupuestarios; un PSOE grancanario, con candidatos sueltos y discursos enfrentados, si del Cabildo hablamos; un Gobierno español que se enreda con un «relator», «o algo así», vicepresidenta dixit, y desmelena a la oposición que echa mano de un lenguaje brutal, con traición, felonía, indignidad o egolatría mediante.

Mientras, el paro vuelve a crecer, pero ellos siguen arrimando el ascua a su sardina. Pues eso, váyanse, nos mandan, al carajo.