Papiroflexia

Vandalismo y convivencia

10/01/2019

La Asociación de Vecinos Triana-San Telmo ha tomado la decisión de denunciar en la Fiscalía el macrobotellón de la Noche de Reyes después grabar los vídeos en los que adolescentes se desahogaban en plena vía pública y dejaban las calles llenas de restos de inmundicia.

Lamentablemente no es una anécdota de una noche de fiesta concreta, supone un vandalismo persistente que afecta directamente y de manera cuantiosa a las arcas municipales de cualquier pueblo o ciudad. Bancos partidos por la mitad, árboles arrancados recién plantados, papeleras destrozadas, meaderos improvisados en cualquier esquina. Esto coincide con la celebración de un botellón en muchas zonas cualquier día del año. Y lo digo esto porque es fácil ver cada fin de semana, sea festivo o no, el ir de los adolescentes con bolsas de bebidas y sus restos posteriores: vómitos, botellas de cristal estrelladas, parterres destrozados...

¿Qué hacemos los transeúntes? Resignarnos. Sería fácil echarle la culpa al ayuntamiento, que alguna tendrá por su gestión. Pero, ¿por qué sienten satisfacción algunos jóvenes al superar su límite de tolerancia al alcohol y destrozar el mobiliario público? Esta pregunta se la deberían plantear los padres de las criaturas. Con este tipo de actitudes son seguro carne de psiquiatra, fracaso escolar y de un futuro de fracasos.

«Lo más fácil sería echarle la culpa al ayuntamiento, que alguna tendrá por su gestión...»

Creo que la responsabilidad de lo que hagan estos niñatos es de sus padres, responsables últimos de sus hijos, y en menor medida en el del ayuntamiento. Sin embargo, las actitudes incívicas no son exclusiva de los jóvenes. Es un problema transversal de diferentes generaciones, un problema de convivencia ciudadana y de valores vecinales. ¿A quién hemos de pedir responsabilidades por el ruido en las terrazas de los bares, las bolsas de basura que desbordan los contenedores o los coches y motos mal aparcados? ¿Cómo ordenar la convivencia entre peatones, ciclistas, skaters y la creciente proliferación de cachivaches de todo tipo con que la gente se mueve por la ciudad? ¿Los problemas que eso genera son un problema estrictamente de los servicios municipales o son el resultado de la conducta incívica de ese o aquel otro ciudadano?

Los jóvenes que quedaron retratados en los vídeos que han salido a la luz simplemente reproducen conductas por imitación. Esas imágenes de Reyes se repiten cada semana y deben reabrir el debate sobre la degradación de la ciudad, el creciente incivismo de sus habitantes y visitantes y, evidentemente, sobre la responsabilidad del gobierno municipal y de los servicios a su cargo para acabar con tales situaciones. Pero, sobre todo, es un problema de educación.