Opinión

Turismo: viejos retos, nuevos desafíos.

24/04/2018

El turismo es un gran negocio. Es uno de los sectores económicos más importantes del mundo y, en muchas zonas, la única fuente principal de inversión y empleo. Aunque no tiene la imagen de «chimenea» que ofrece el sector industrial, “el turismo dista mucho de ser benigno para el medio ambiente, puesto que genera importantes niveles de contaminación y consume cantidades notables de recursos naturales” (Agencia Europea del Medio Ambiente, 2017).

Se están publicando los datos desmenuzados del turismo, periodo 2017. Es conocido el récord histórico al recibir a 4.587.000 turistas (Gran Canaria), lo que supone un incremento del 8,6 por ciento. La ocupación media es del 79,69% del total de plazas alojativas (130.805). Record de turistas sin llegar a completar el 100% ofertado.

Me planteo algunas cuestiones con las cifras del aumento de visitantes. El crecimiento experimentado en la industria turística es significativo. Algunos detalles subyacen de las macrocifras.

A nadie se le escapa que el deseo, es la distribución de los beneficios de manera equitativa, justa y solidaria entre las personas y los territorios de esta Gran Canaria. Soy de la opinión del análisis completo y sosegado para medir las cuestiones en sus justos términos y conocer el alcance de los mismos.

De las macrocifras a las microcifras.

Un dato que me gusta estudiar es el gasto medio diario 145,42 € (los alemanes 149,29 €, británicos 130,56 €). Desgranar las cifras nos revela que el gasto total medio por turista es de 1.378 € (el coste de su viaje). El turista gastó en origen el 78% (1.076,66 €) y en destino el 21% (301 €).

Son cálculos medios porque existen porcentajes todavía más crudos (por debajo del 20% en destino). “Los paquetes estándar de todo incluido suelen entregar sólo el 20% de los ingresos a las empresas locales, mientras que el resto es captado por las aerolíneas, intermediarios, turoperadores, etc.” (Leal Londoño, 2017).

Con estos análisis cada uno puede hacerse una composición de dónde estamos y quién se beneficia del turismo. Consciente de ello, la Consejera de Turismo del Cabildo manifestó su deseo de “incrementar el gasto turístico en destino para asegurar un modelo de turismo sostenible” (Presidenta del Patronato de Turismo, Inés Jiménez, 2018).

El tercer municipio de Gran Canaria.

Con los datos se llega a calcular la población flotante de Gran Canaria que alcanzó la espectacular cifra de 87.660 turistas/día; por lo que, se constituye en el tercer municipio (de manera figurada) en volumen poblacional, detrás de la capital grancanaria y Telde.

Algunos estudios se han parado a analizar las consecuencias y demandas de esta población flotante. Conocemos que el turismo multiplica el consumo y la generación de residuos. Por ejemplo: multiplica por 1,5 el gasto energético, por 2,5 el consumo de agua, por 2/3 la generación de residuos. Las cifras del Cabildo (2014) en cuanto a RSU son: 1,118 kg/día/habitante (media de Gran Canaria). S.B.Tirajana se dispara a 1,809 kg.

La Agencia Europea del Medio Ambiente lo advirtió: cada ciudadano europeo generaba unos 520 kg. de residuos urbanos por término medio. Esta cantidad se incrementará hasta los 680 kg. en 2020. El reciclaje no aumenta y la fracción resto el gran problema sin resolver.

La Organización Mundial del Turismo informaba el pasado año que la industria turística contribuye un 5% al cambio climático. Unos 3 millones de Tn/año de gases contaminantes (dato global). En cuanto a emisiones contaminantes del turista en Canarias: 86% en origen (avión) y 14% en destino. 970 kilos de CO2 (tesis doctoral de Rodríguez, Julio. 2016).

La sostenibilidad del modelo insular frente al “todo vale”.

El análisis anterior nos orienta de los impactos y de las externalidades negativas sobre el bienestar común. El turismo en Gran Canaria ha sido, y es, un producto de sol y playa, con escasa diversificación y originalidad en su oferta, a veces asociado a un deterioro paisajístico, masificación de la oferta y de sus estructuras, destruyendo -en ocasiones- el paisaje bucólico y natural, descubierto por los primeros viajeros decimonónicos.

Expliquemos, pues, a qué nos estamos refiriendo con el «todo vale», este fenómeno emergente en el Mediterráneo, donde el low cost trae consecuencias inesperadas: disturbios, gamberrismo, delincuencia, actos vandálicos, prácticas suicidas, ninguneos a las poblaciones locales, etc. Son los conocidos hooligans (término futbolístico aplicado a los aficionados ingleses que invadían las ciudades europeas con la cerveza en la mano y con unos comportamientos inapropiados). Pero, no nos equivoquemos, los hooligans del turismo pueden llegar desde cualquier país, favorecidos por la bajada de precios en los paquetes que se ofrecen.

Al «todo vale» se llega por una degradación de la oferta y una equivocada apuesta por las estadísticas. Prima mucho alcanzar una cifra de viajeros, sin pensar qué beneficios repercuten en la sociedad grancanaria en su conjunto. El mito de, a más turistas, más riquezas, poco a poco se va desvelando como un fracaso, más que un éxito. Recientemente se han cerrado playas y comarcas enteras en el Pacífico por las masificaciones y los problemas colaterales.

Suponemos que a nadie le gustaría llegar a esos escenarios. Constantemente debemos “auscultar” al sector; analizar, estudiar, valorar, comparar, investigar científicamente. La alerta y prevención son mecanismos ahora. Revalorizar y dignificar nuestra oferta, el reto. Un dato: en Gran Canaria tan solo hay dos alojamientos certificados de turismo responsable (certificación Biosphere, entidad que colabora con la UNESCO). En España, 21 alojamientos cuentan con esta certificación.

La sostenibilidad de nuestra Isla pasa, necesariamente, por buscar fórmulas alternativas al «todo incluido» y al «todo vale»; propiciando alianzas para que el turista se sienta en el mejor lugar del mundo, desde el punto de vista ambiental, de la seguridad y de la comodidad.

En mi opinión, existe otro modo de entender el turismo con la redistribución de los ingresos y la cualificación de la oferta. Es la apuesta de futuro anhelada.