A cara descubierta

Turismo: calidad mejor que cantidad

17/08/2018
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Silvia Fernández

Se anticipaba desde hacía tiempo que Canarias estaba próxima a tocar su techo turístico. Tras los fuertes crecimientos del entorno del 8% y el 10% en los últimos cuatro años y que llevó a Canarias a superar en 2017 los 16 millones de turistas era imposible seguir creciendo a igual ritmo. Vivimos en islas, un territorio limitado, y que soporta una gran presión.

Al margen de esto, Canarias no tiene las infraestructuras ni los servicios públicos suficientes para dar cobertura a más personas. Apenas logran cubrir la población residente con un mínimo como para pedirle más (recogidas de basuras, tratamiento de aguas residuales, urgencias en los hospitales...).

De ahí que la contención del turismo es casi un alivio para los ciudadanos de las islas, especialmente de algunos puntos donde no es exagerado hablar de «saturación». Una situación que no beneficia a nadie, tampoco al turista, que busca en sus vacaciones un sitio de descanso en el que disfrutar, lejos de aglomeraciones y líos.

Las cifras confirman esa desaceleración, tanto en la llegada de turistas extranjeros -que han descendido en torno a un 3%- como en la recepción en los aeropuertos, donde la llegada de foráneos ha caído un 6%. Aerodrómos como el de Tenerife Sur, Lanzarote o Fuerteventura, registraron en julio las primeras caídas en llegada de pasajeros y acumulan cifras en el año muy ajustadas y que hacen prever que finalizarán el ejercicio en negativo tras cuatro años de subidas ininterrumpidas. Sin embargo, como digo la situación no debería preocupar. El objetivo del destino Canarias no debe ser seguir sumando turistas sino lograr que cada vez gasten más. Es decir, más calidad frente a cantidad.

Mucho se ha hecho por mejorar Canarias. No hay más que pasear por zonas turísticas que hace cinco años eran obsoletas, como San Agustín o Playa del Inglés, para verlo. El esfuerzo público y privado ha sido mayúsculo por mejorar complejos y ofrecer una imagen renovada. Esa debe ser la línea a seguir para atraer turistas de calidad y que dejen dinero y riqueza. Hay que olvidarse de seguir sumando récords.