Casas de Valterra. / C7

El triunfo de la constancia

«Al inicio de 2011 consiguieron que el Instituto Social de la Marina tomara partido a su favor. Resultó un avance, pero aún con trecho por hacer»

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

Todavía no se ha completado el proceso, pero ya están los mimbres. Tras el anuncio del jueves concretado en el Congreso de los Diputados, por fin se va a poner final, dichoso, al culebrón que durante años ha tenido en ascuas a decenas de familias de Arrecife. Por lo general, personas de condición humilde obligadas a padecer y soportar la pesada incertidumbre cotidiana de verse en riesgo de perder la casa que les sirve de hogar, en el marinero barrio de Valterra.

La situación deriva de mediados del siglo pasado. El Instituto Social de la Marina levantó 200 inmuebles, con el fin de que los trabajadores de la próspera industria pesquera de entonces tuvieran un techo donde tener cobijo junto a los suyos. Pasado el tiempo, la pesca se fue al garete, con esas gentes afincadas y arraigadas en la capital de Lanzarote. Las conserveras fueron decayendo y el Estado tuvo a bien tomar cartas en el asunto, pasando 130 viviendas a manos de sus moradores, con escrituras consolidadas.

Con los otros 70 inmuebles, resulta que Rocar, Garavilla y Ojeda quisieron hacerlos suyos. Ya entrados en este siglo ha habido que litigar. Y de lo lindo. Y para hacer valer los intereses de los mortales, de justicia es resaltar la implicación de Antonio Betancort y José Cruz, representantes vecinales. Al inicio de 2011 consiguieron que el Instituto Social de la Marina tomara partido a su favor. Resultó un avance, pero aún con trecho por hacer.

En fechas más recientes, el senador por Lanzarote y La Graciosa, Manuel Fajardo Palarea, ha sido otro actor crucial, incluso antes de obtener el acta en la Cámara Alta. En Madrid tocó puertas y negoció. Y en casa procuró un muy estrecho contacto con los vecinos, sin focos. Con la decisión del jueves, queda la bajada definitiva. Pasada la meta, nos queda el reto de lograr que Defensa ceda los Cuarteles.

Y es que la vida sigue.