Tres apuntes para iniciar la semana

El fútbol español está legitimando una monarquía autocrática

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Australia expulsa a Djokovic

Se impuso el sentido común pero se impuso, sobre todo, la normativa vigente en Australia, de manera que si una persona llega al país sin haberse vacunado y encima no cuenta la verdad a la hora de tramitar su visado, pues se le pone de patitas en la calle. Llámese Djokovic o llámese Suárez. Sea el número 1 del tenis mundial o sea un seguidor de ese deporte por televisión. Si mal lo tenía el tenista serbio de entrada, creo que flaco favor le hicieron los antivacunas de medio planeta eligiéndolo como su abanderado. A partir de ese instante, al Gobierno de Australia no le quedó otra que actuar con firmeza, la misma que ha aplicado a sus ciudadanos cuando tocaba confinarlos. La duda ahora es qué harán los países que acogen otros grandes torneos con Djokovic y otros tenistas profesionales si insisten en no vacunarse. Ojalán tomen nota.

Supercopa en Arabia Saudí

El torneo ya tiene campeón, tras la final disputada ayer entre el Real Madrid y el Athletic de Bilbao. Lo que sigue sin explicarse mucha gente -y me incluyo entre ellos- es la necesidad de que el torneo se dispute en Arabia Saudí. Corrijo: se entiende por el dinero que cobra la Federación pero no se explica desde el sentido común. Con ese viajecito a Arabia, el fútbol español está legitimando una monarquía autocrática donde, por ejemplo, el balompié femenino lo tiene muy difícil. Se me ocurren decenas de lugares en el extranjero a los que podrían haber acudido y que seguramente también pagarían, sin necesidad de ese peaje de 'blanquear' un régimen político que dista mucho de nuestro concepto de libertades. Lo mismo cabe aplicar a la Fifa con el Mundial en Qatar.

Otro caso de CC

Los socialistas que todavía tienen dudas sobre la hoja de ruta de una buena parte de la dirección de Coalición Canaria deberían preguntarle a Julio Pérez. Al consejero le toca ahora pasar por la penitencia que ya vivieron en su día otros miembros del PSOE, como fue el caso del secretario regional, Ángel Víctor Torres. No es otra que sufrir la estrategia de CC de presentar a algunos socialistas como copartícipes de casos de presunta corrupción, intentando así deslegitimar la críticas a los nacionalistas por ese mismo asunto. Lo que es digno de sala de lujo en un museo es que se intente presentar un caso donde pilotaban las decisiones nada menos que Ricardo Melchior y Carlos Alonso como una obra de Pérez. Pero esto le pasa al ePSOE por la frágil memoria demuchos en sus filas.