Primera plana

Torres y el socialismo canario

15/04/2019
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Es probable que Ángel Víctor Torres sea el próximo presidente del Gobierno de Canarias. Este fin de semana Pedro Sánchez lo arropó, escogió las islas como una de las primeras visitas obligadas en campaña electoral y ve en Torres a una persona de su confianza. El PSOE podría gobernar en el archipiélago bien con CC o con NC y Podemos. Estas son las dos opciones que, con o sin Casimiro Curbelo, se antojan posibles. Nunca ha habido, ni habrá con la nueva reforma electoral, mayorías absolutas. Así las cosas, Torres tendrá que meditar muy bien a qué socios coger. Es viable que se acabe el ciclo de poder de CC instalado en 1993. De Torres puede depender ponerle final.

En todo caso, tanto por la aritmética parlamentaria como por la realidad política isleña en la que sobresale entre otros elementos sus especificidades como tierra y la presencia del nacionalismo, el socialismo canario no puede ser jacobino, jugar a purista ni tampoco ignorar las diversas sensibilidades. Y esto vale tanto para el Ejecutivo autonómico como para los cabildos y ayuntamientos. Una situación que aprieta aún más cuando Ciudadanos (la presunta pero falsa opción centrista) cuestiona la descentralización del Estado y el autogobierno, se posiciona en el centroderecha y se fotografía junto a Vox en la plaza de Colón.

Es decir, el modelo de socialismo canario debe ir unido a las confluencias, el reconocimiento de las particularidades y nacionalismo de esta tierra y la pluralidad de las izquierdas. Torres no puede ser Guillermo Fernández Vara o Emiliano García-Page sino Ximo Puig o Francina Armengol. Por lo tanto, volvemos al dilema planteado al inicio: CC o NC y Podemos. U otra combinación similar. Tanto un pacto como el otro reconocen el nacionalismo canario. Lo que ocurre es que este puede ser de corte conservador o progresista. CC mantiene a un candidato imputado por delitos relacionados con la corrupción que, llegado el caso, acepte salir disparado al Senado para mantener el aforamiento ante el Tribunal Supremo y CC quede en el Gabinete regional aunque sea sin la Presidencia. Desde ese instante, CC activará paulatinamente los mecanismos para pasado un tiempo recuperar la primera plaza a través de una moción de censura. Dicho en plata, repetir la operación que en su día sufrió Jerónimo Saavedra. Y NC legítimamente recordaría que fue ignorada. Por eso no tiene sentido que el PSOE en Canarias adopte posiciones pretendidamente ortodoxas, se especule con desdeñar el peso de Antonio Morales en el Cabildo o que un sector socialista pudiese ver a NC como un enemigo cuando, en realidad, debe ser un aliado.

En definitiva, a tenor del pulso social y sin perjuicio de sorpresas en los comicios generales, el reto de Torres en la actualidad ya no es tanto convertirse en el próximo presidente de Canarias sino en acertar con la fórmula que le otorgue estabilidad durante la siguiente legislatura y consolide su trayectoria autonómica. Evitar que terceros dentro o fuera confundan o distorsionen en aras de acotar la proyección del dirigente socialista de Arucas.