Primera plana

Torres, Clavijo y los Presupuestos

27/06/2020

De lo estatal a Canarias. Vayamos por partes. A Ciudadanos no le interesa un adelanto electoral. En el mejor de los casos, subiría algo en escaños. En el peor, y más probable, se mantendría como está a modo de letanía o se desplomaría por completo. Con todo, su pronóstico es el que es: grave. Por lo tanto, a Inés Arrimadas le apremia ganar tiempo. Aunque sea por aquello de que sus 10 diputados actuales sigan en primera línea. Al PP le incumbe que se produzcan comicios generales en 2021, pero a Ciudadanos ni por asomo. Y con Arrimadas y el respaldo del PNV, más otras actas, Pedro Sánchez puede sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. ERC quedaría en tierra de nadie y retratado ante el independentismo que comprobará que la mesa de diálogo nunca tuvo recorrido. El único escollo que tendrá Sánchez que esquivar es que Pablo Iglesias acepte rebajar sus postulados presupuestarios. Y volvemos a lo mismo: ¿le atrae ir a elecciones a Podemos? Tampoco, vale aplicar lo mismo que a Arrimadas. Ni Podemos va a superar al PSOE ni Iglesias va a lograr un mejor puesto del que ya tiene de vicepresidente. Y, aunque le duela, tendrá que tragarse el retroceso electoral de Podemos que se vaticina tanto en Galicia como en Euskadi. En suma, por unas cosas u otras, todos (en el fondo) prefieren la continuidad.

En Canarias eso supone que se le despeja el horizonte a Ángel Víctor Torres. El aruquense sabe que a medida que se acerque a 2023, más probabilidades tendrá de repetir como presidente en un segundo mandato. El transcurso del calendario juega a su favor, y eso en política vale oro. Mientras todo siga igual y ningún actor se mueva, tiene por delante un recorrido presidencial de ocho años. Algo inimaginable antes de que Sánchez desplazase a Mariano Rajoy de La Moncloa a son de la moción de censura.

El único obstáculo que tiene que sortear Torres es impedir las maniobras en el ámbito del nacionalismo canario. Con ello, hará del PSOE el partido hegemónico en el archipiélago. El éxito de la moción de censura en Santa Cruz de Tenerife revitaliza a Fernando Clavijo que, de paso, le devuelve el favor a José Manuel Bermúdez al que descabalgó de su intención de ser senador autonómico en aras de recobrar el aforamiento perdido que tanto le urgía a son del caso Grúas. Bermúdez ya está sobradamente recompensado y a Clavijo se le asegura el congreso de CC en el que hacerse con las riendas de la organización.

En cuanto que el lagunero siga, Torres tiene mucho ganado. Porque Clavijo es un impedimento para la reunificación nacionalista a juicio de sectores importantes. Torres lo sabe. Y a Clavijo, no siendo menos, también por lo personal, le es secundario la cacareada confluencia. Lo vital es llegar vivo políticamente a 2023. Y si entonces es vicepresidente con Torres, en un pacto entre el PSOE y CC, que encima permite al PSOE arrebatarle a Nueva Canarias el Cabildo, pues estará encantado. En última instancia, la hoja de ruta de Torres y Clavijo, respectivamente, lo busquen o no, se conectan soterradamente. Y a ambos les conviene.