Las venas abiertas

Tierra y territorio

21/08/2018
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Huyo del relato oficialista de Canarias, anclado a una efeméride parlamentaria. Mi concepción de pertenencia e identidad es puramente nostálgica. Forjada con los primeros goles cantados en la Grada Curva como iniciática adhesión territorial, la vuelta a Moya de los sábados –un recorrido que arrancaba en Trujillo, hacía parada para el avituallamiento en Ca’ Masita y coronaba en Pico Lomito– y, por supuesto, la epatante visión de cualquier espacio natural en el que todavía no hubiera dejado sus huellas corruptas la mano del hombre.

Entre las serpientes del verano se ha colado, que no calado, una noticia terrorífica. En tiempos del clickbait las informaciones de verdad habitan muy lejos de los hashtag que marcan tendencias, aunque adviertan de la destrucción de la Canarias que conocemos.

El cuerpo de esta información venía a contar que el 11,9% de los 1.583 kilómetros de costa que tiene el archipiélago está degradado debido a la presión que ejercen las construcciones en el litoral y a los incendios forestales. Una agresión que se ha multiplicado por cuatro en los últimos 30 años.

«Toca salir de la postal en las redes, de volcán, salitre y lava. Toca volver a la trinchera con lo de despierta pueblo canario»

Luego seguimos abriendo periódicos y leemos como la ilegal actividad de los water taxis se está tragando el paraje enigmático de la isla de Lobos y, por supuesto, observamos la destrucción que se avecina en Agaete con la construcción del macromuelle. Un atentado que cuenta con la indiferencia y asociación cómplice de buena parte de la clase política de las islas.

Es en esas cuando uno concluye que dentro de poco todo será nostalgia. El modelo desarrollista que ha mermado el potencial natural de las islas, construidas hasta las cejas con cemento en edificios paneles y sin identidad arquitectónica, se está cargando las islas que conocemos. A los que solo reconoceremos en las hemerotecas.

En algún tiempo hubo ramas del folklore canario que arriesgaron en su discurso y cantaron aquello de despierta pueblo canario, es hora de volver a la trinchera y salir de la postal en las redes; del volcán, salitre y lava. Somos unos amanuenses que permitimos que el discurso oficial se coma nuestra herencia.