Primera plana

Telde y la guerra política

28/06/2020

En el verano de 2019 toda la dinámica de pactos en Canarias, nada pacífica, tuvo su epicentro en Telde. Asimismo en Santa Lucía de Tirajana y otros municipios, pero fundamentalmente era en Telde donde el torbellino era más cruento. En resumen, la situación entonces era la siguiente: si Nueva Canarias estaba dispuesto a apoyar al PSOE en Las Palmas de Gran Canaria, por el contrario el socialismo insular (no controlado por Ángel Víctor Torres) atacaba al nacionalismo progresista en la ciudad de los faycanes. Un curso después se reabre la guerra aunque con otro matiz: CC sabe que una vez que se entregue la alcaldía a Carmen Hernández, Héctor Suárez perderá el protagonismo que tiene y a saber qué vende en la campaña electoral de 2023 si pervive el Pacto de las Flores. Ahora la maniobra, aunque sea tácita, tiene como actor a CC mientras está a verlas venir el PSOE que quedó descolocado cuando, en la urgencia del último instante, y tras haber ganado los comicios y mejorado los resultados, ideó Nueva Canarias el plan de compartir la alcaldía.

La libertad de expresión es un derecho fundamental que atesora cualquier persona con independencia de si se es pareja o no del regidor u otros condicionantes o circunstancias. El debate, por supuesto, no es ese; aunque interese servirse del mismo como pretexto de otras intenciones encubiertas. Con todo, un comunicado sobre una zona teldense a cuenta de los servicios públicos puede contener alta dinamita política, no solo por el fondo sino por las formas. Hay estilos distintos de lanzar un misil. Y aquí lo que subyace es la realidad de que a CC le costará un Perú digerir dentro de doce meses que tiene que ceder el testigo a Hernández. No tanto por el hecho en sí, que también, sino por la realidad sobrevenida de un 2023 que puede resultar un páramo en el municipio para CC si Fernando Clavijo no logra revertir el Pacto de las Flores. Esto es lo que, en última instancia, está en juego en Telde.

Se ha reabierto el mapa institucional. Pero vuelve a ser en Telde donde, de avivarse aún más el fuego político, pasan todas las confluencias tácticas del sistema de partidos justo en una legislatura (2019-2023) que se antoja de transición. Porque en función de cómo finalice la gobernabilidad en las islas en lo que queda de mandato, quedará predeterminado el próximo ciclo político. Eso sí, salvo que con la crisis económica emerja un estallido social que queme a Pedro Sánchez al estilo de lo que le sucedió a José Luis Rodríguez Zapatero. Una premisa esencial en política es la capacidad de resistencia. Apuntarte a alcalde inesperadamente cuando Nueva Canarias te lo sugiere, es agradable. Pero no lo es hacerte a un lado cuando las expectativas que se barruntan de aquí a 2023 son de estancamiento o, probablemente, retroceso electoral. La condición humana se rebela y no asume sin más la pérdida del espacio político ocupado. Sobre todo, cuando se otea que vienen mal dadas.