Opinión

Talento indomable

05/09/2018

Entonces pisó el césped y lo que era oscuridad y confusión en La Romareda se tornó en un mundo de color y fantasía. Bien que lo sabía Manolo Jiménez. Por eso coqueteó con Tana durante toda la pretemporada, sabedor del firme propósito de abandonar la nave amarilla que tenía en mente el canterano.

El estratega andaluz, que conoce bien como se mueve el mercado, sabe que estamos ante un jugador diferente, por encima de la media, que ofrece soluciones y un caudal de talento indomable. Por ello es consciente que debe tener mucho tacto para explotar todo su potencial y que Tana no desvíe su atención. Manolo Jiménez no le ha quitado ojo al atacante y le ha mimado esperando acontecimientos. Tana se queda y debe ser pieza clave en el camino de retorno a Primera.

«Con Tana no hay término medio: o se le ama o se le odia. Nosotros le queremos y deseamos que recoja el cetro dorado que le dejó en herencia Jonathan Viera»

Comenzó a despuntar en el célebre Torneo Alevín de Brunete, donde ofreció delicadas gotas de buen juego. Tras varios intentos por subirse a la élite llegó su travesía por los campos de regional, fútbol humilde y digno, donde Félix Oramas se convirtió en su máximo valedor, en el Agaete.

Pensó en dedicarse a la pintura pero de brocha -donde trabajó durante nueve meses- para ganarse el sustento, hasta que un presidente, Miguel Ángel Ramírez y un entrenador, Quique Setién, se la jugaron por él. Bajo las enseñanzas y la fina psicología del preparador cántabro, Tana tocó la gloria y destapó el tarro de las esencias. Ahora, Manolo Jiménez aspira a convertirlo en uno de los mejores jugadores de la categoría, después de que hace dos temporadas deslumbrara en el mismísimo Santiago Bernabéu.

Con él no hay término medio: o se le ama o se le odia. Nosotros le queremos y deseamos que recoja el cetro dorado que le dejó en herencia Jonathan Viera. Ahora te toca a ti, Tana.