Tabúes caducos

Tabúes en el deporte rey

20/03/2019

Hace unos años, durante mi estancia en México, tuve la oportunidad de llevar la parcela de comunicación de un club de segunda división, en este caso el Atlético Chiapas. Como ocurre en el eterno crisol balompédico azteca, aún sorprenden algunos corsés de género, aunque tal vez sean intrínsecos del deporte rey. En el primer año con el club, tuve la oportunidad de conformar un pequeño equipo de trabajo con un diseñador gráfico, un fotógrafo y dos becarios -allí prefieren decir universitarios haciendo su servicio social-. Uno de ellos era una estudiante bastante espabilada y con las ideas bien amuebladas para sacar adelante el trabajo.

«El fútbol aún mantiene barreras paleolíticas para las periodistas... incluso trabajando en el seno de un club»

Un día me comentó su deseo de viajar con el equipo para hacer la cobertura informativa. Era algo que hasta ese momento sólo hacía un servidor, pero me venía bien esa propuesta, después de un año acumulando muchos kilómetros a las espaldas. Sin duda, ella era la que veía más preparada. Sin embargo, cuando propuse la idea a la instancia inmediatamente superior, me topé con mi sonora ingenuidad. Simplemente, no veían bien que una mujer viajara junto a un grupo exclusivo de hombres: «podría suponer una distracción para la plantilla». Lo peor de todo es que no podía culparlos. Ciertamente, los jugadores no estaban lo suficientemente maduros para vivir una situación así. Un inesperado varapalo que pensaba no se vivía en España. Sin embargo, recientemente hablé con unos amigos de un canal de televisión perteneciente a un club de fútbol -una pista, es el que más títulos acumula en sus vitrinas- y me dibujaron un panorama similar: las mujeres de su departamento de prensa no viajan con los convocados. Paradójicamente, este axioma caduco no se cumple con su sección de baloncesto. ¿Será que el fútbol sigue sin evolucionar al menos hacia el Neolítico?