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A cara descubierta

Vivienda y tope de precios

Silvia Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 29 de febrero 2024, 23:05

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No cabe duda de que Canarias una de las comunidades autónomas con el mercado inmobiliario más tensionado del país. Es cierto que si te vas a San Mateo o a Firgas hay más posibilidades de encontrar algo a buen precio que si lo buscas en el barrio de Guanarteme o en Arenales, donde te van a pedir auténticas salvajadas por un alquiler aunque, en cualquier caso, en las islas en general hay un problema de vivienda.

Existe un déficit de oferta frente a una demanda que puede llegar a triplicar los pisos que hay en el mercado y como es bien sabido, si hay más demanda que oferta los precios van al alza, de forma que solo el que más dinero tiene o bien, el que más está dispuesto a pagar, es el que se queda con el piso. La situación es difícil en general y se complica aún más en las zonas turísticas y en islas al completo como Lanzarote donde encontrar casa es prácticamente imposible, lo que da lugar a los abusos y que haya gente viviendo en garajes, en locales de forma irregular o en chamizos sin condiciones.

La forma de atajar esta situación no creo que pase, sin embargo, por fijar precios de referencia y topar las subidas del alquiler. Tampoco creo que la solución sea acabar con la vivienda vacacional, a la que se acusa, en mi opinión injustamente, de ser la culpable de la falta de pisos en Canarias.

Ante un problema de escasa oferta y mucha demanda lo que hay que hacer es conseguir aumentar los pisos que hay en el mercado. De un lado, hay que lograr que se construyan viviendas, tanto públicas como privadas. Respecto a las primeras el Gobierno de Canarias tiene un plan en marcha después de que en 20 años no se haya construido prácticamente ninguna vivienda social en las islas. Ojalá se materialice.

En cuanto a lo segundo, desde lo público y sobre todo los ayuntamientos hay que facilitar que la inversión llegue a buen término sin alargar los plazos para las concesiones de licencia, que tardan años en lograrse. También aquí la banca tiene un papel importante que jugar. Debe facilitar el crédito a empresas y particulares y rebajar el nivel de exigencia de avales porque, con lo que piden actualmente, es prácticamente imposible sacar adelante una promoción.

Dicho esto y como no todo es edificar sin tino y llenar de cemento las ciudades y pueblos, el Gobierno debe poner en marcha medidas incentivadoras para que las viviendas que hoy están vacías, cerradas y sin uso salgan al mercado del alquiler. Se estima que en Canarias hay 211.000 viviendas vacías que, de salir al mercado, permitiría solucionar el problema de la falta de oferta y de los precios, que bajarían por sí solos. Cubriría la demanda existente de pisos y sobraría, así que los precios se desinflarían, ya saben, la ley de oferta y demanda antes mencionada.

Con restricciones y topes en los precios desde luego eso no se consigue. Ni tampoco con medidas que solo piensan en la protección del inquilino y desprotegen a los propietarios. Algunos sí, son grandes tenedores de vivienda, pero la mayoría -más del 70%- son personas individuales que utilizan los ingresos de esas viviendas como complemento de su renta. El miedo a que entre un inquilino, le deje de pagar y tenga que estar más de dos años sin ver un euro, soportando gastos ajenos y con complicaciones para poder echarlo, desincentiva y deja de alquilar. Está ocurriendo y va a seguir mientras no se dé seguridad y certidumbre al propietario.

En definitiva, el mercado inmobiliario es muy complejo y tiene numerosas aristas. Hay que abordar cada una de ellas y no ir a lo más fácil, que es topar los precios porque esto tiene consecuencias que empeoran aún más la situación.

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