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Presos del chantaje
A cara descubierta

Presos del chantaje

Si hubiera que elegir una palabra esta semana como hace la FundéuRAE sería 'chantaje'. Primero fueron los empresarios y después Pedro Sánchez, sometido a las pretensiones de Junts

Silvia Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 11 de enero 2024, 22:47

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La FundéuRAE elige cada año una palabra con especial relevancia. El año pasado fue 'polarización', que pasó de no haberse utilizado nunca a entrar en el vocabulario habitual de los españoles a cuenta de la crispación y la bronca política que sigue e incluso se intensifica en este 2024 a cuenta de la amnistía, otra palabra muy popular en los últimos tiempos en este país. Si esta elección de un vocablo se hiciera esta semana, sin duda la ganadora sería la palabra 'chantaje'. Saltó a los medios a mediados de semana cuando la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, advirtió a los empresarios de que si no aceptaban la subida del salario mínimo en un 4% se enfrentarían a un incremento mucho mayor, ya que aceptaría la propuesta de los sindicatos, que aspiran incluso a un 7%. En una mesa de diálogo social no se impone, se habla, y desde luego no se amenaza.

Chantaje es también lo que está haciendo Junts con Pedro Sánchez, como se puso en evidencia el miércoles en la votación del Congreso. En la primera prueba de fuego de esta legislatura solo el sometimiento de Sánchez a las pretensiones de los de Puigdemont consiguieron salvarlo de caer.

A cambio, Sánchez se ha comprometido a darles las competencias en inmigración «de forma íntegra» y los recursos económicos para gestionarlas -mientras en Canarias, frontera sur de España y a donde llegaron casi 40.000 personas en 2023 seguimos sin recibir lo mínimo para poder atender a las personas que arriban e incluso para enterrar a los muertos-. También ha aceptado Sánchez medidas para regresen a Cataluña las empresas que se fueron con el Procés. Todo eso y más en una sola sesión parlamentaria que Sánchez reviste de triunfo cuando es un fracaso absoluto para él, para la democracia y para todos los españoles. Y esto va a peor porque,, si en algún ocasión nos hemos enfrentado a una persona chantajista, la extorsión siempre va a más. Fortalece al que la ejecuta y debilita al que la sufre, que se convierte en preso y rehén de sus exigencias. Romper con eso es difícil. Exige mucha valentía.

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