La Luz, el mal ejemplo
La situación laboral que se vive en el seno de la Autoridad Portuaria de Las Palmas lleva tiempo siendo insostenible y obliga ya a tomar ... algún tipo de medida. La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, achaca el malestar interno a que no siempre las decisiones que se toman desde la dirección son del agrado de los trabajadores, lo que se traduce en comunicados y críticas en su contra. Sin embargo, cuando las denuncias son constantes y se repiten un día sí y otro también, hay sentencias firmes confirmando situaciones de acoso, personas de baja ante la presión que sufren en su puesto de trabajo y hay movimientos de trabajadores y ex trabajadores exigiendo soluciones y la vuelta a la cordura, algo pasa y va más allá del mosqueo típico de un trabajador cuando no aceptan sus demandas laborales o salariales.
El hecho de que colegios profesionales, como el de los Ingenieros de Caminos, también pongan el grito en el cielo por la falta de profesionales de este colectivo en el organismo, convirtiendo al puerto de Las Palmas en un caso único en todo el Estado, quiere decir algo.
Y Calzada tiene ya que actuar y poner orden de una vez por todas. Cogió el puerto de manos de su antecesor, el socialista Luis Ibarra, con muchos vicios en el ámbito interno y con una jefatura de Recursos Humanos ya cuestionada. Todos confiaban en que, con su llegada, se solucionarían los problemas pero lo que ha ocurrido es que, sencillamente, todo ha seguido igual o, como apuntan algunos, incluso ha ido a peor.
No puede ser que uno de los principales puertos de España sea noticia por conflictos laborales y no por sus tráficos, su buen hacer o el desarrollo de sus infraestructuras. En manos de Calzada está que esto cambie o que el puerto de Las Palmas continúe siendo el ejemplo en Puertos del Estado de aquello que nunca debe hacerse.
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