Sigue habiendo motivos

25-N: en el caso de los medios, nos toca manternos alerta. Y rectificar

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

No son pocas las voces que se preguntan, ante una nueva edición hoy del día contra la violencia machista, qué necesidad hay de este tipo de celebraciones en una sociedad avanzada como la nuestra. A esas voces, un apunte: cuando los casos de violencia machista se amontonan en comisarías, juzgados y, por desgracia, los cementerios, habrá algo sobre lo que reflexionar, para ver qué falla y qué se puede hacer de otra manera.

A esas voces, también un apunte que creo inevitable: por supuesto que hay casos de violencia de mujeres contra hombres y también de madres contra sus hijos. Estos días, sin ir más lejos, nos encontramos con una señora que se ha llevado a su tres hijos de un centro de menores sin autorización judicial y es incuestionable que el peso de la ley debe recaer sobre ella. Pero mezclar peras con manzanas no es garantía de una macedonia perfecta y antes días como el de hoy, se aprecia una tendencia a esa mezcolanza interesadas.

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿sigue habiendo motivos para una celebración como el 25-N en pleno siglo XXI en España? Si resultara insuficiente el hecho de que los casos se amontonan, ahí va otro factor que inclina la balanza hacia un sí rotundo: este país que presume de avanzando y civilizado cerró los ojos sin mayores contemplaciones este año cuando nuestros aliados se fueron corriendo de Afganistán, condenando a las mujeres que allí viven a una vida que no consentiríamos en España. Es más, sometiéndolas a una muerte en vida. Y admito que el ejemplo del país asiático tiene muchas aristas pero como Estado recaerá sobre la conciencia de España haber dejado que la violencia machista se institucionalice en un país en el que estuvimos para ayudar a consolidar la democracia y en el que militares nuestros de dejaron la vida. La geoestrategia tiene otros intereses que se ve que están por encima de los principios morales, pero precisamente para que no decapitemos nuestra moral individual, hay que poner en evidencia estas cosas. Yclamara al cielo por ellas.

Sigue habiendo, por tanto, motivos. Muchos. Demasiados. Y cuanto más avanzados seamos como país y como sociedad, más insoportable será que la violencia machista siga enquistada a nuestro alrededor.

¿Cómo se evita este fenómeno? Doctores tiene la ciencia que da respuesta al asunto. En el caso de los medios, creo que nos toca mantenernos alerta, denunciar los casos, concienciar y, por supuesto, rectificar. Porque nos equivocamos cada día. Y cada día que lo hacemos es imperdonable.