Jaula y arco iris

Siete reflexiones sobre el 28A

02/05/2019

Moderación. El Estado español es, afortunadamente, mucho menos radicalizado de como lo han querido presentar las derechas en una campaña electoral con demasiados excesos, que ya se iniciaron cuando negaron la legitimidad de la moción de censura que desalojó a Rajoy y trataron al presidente Sánchez de okupa de La Moncloa o cuando afirman que las derechas son las únicas formaciones constitucionalistas.

Un PSOE más centrado ganó dos millones de votos y se convierte en alternativa única de Gobierno. Y en una formación con presencia en el conjunto de España. El superviviente Sánchez arriesgó con la convocatoria de elecciones y, una vez más, le salió bien la jugada. Aunque la militancia en Ferraz gritara ¡Con Rivera, no! en la noche electoral, esa es una de las posibilidades, la que más aplaudirían los poderes económicos y Europa.

El comportamiento hooligan de Rivera y la imposición de un cordón sanitario al ganador de los comicios -lo que no ha hecho en ningún momento con Abascal- es un obstáculo, pero no insalvable. Otra opción para el PSOE es un Ejecutivo con el apoyo de una Unidas Podemos debilitada, a quien el PSOE intentará no ofrecer asientos en el Consejo de Ministros y Ministras, así como el PNV. O tratar de gobernar en solitario. Las incógnitas no se despejarán hasta pasadas las autonómicas, locales y europeas de final de este mes de mayo.

Ultraderecha. Queda por debajo de los niveles de otros países europeos. No se trata exactamente de que vuelva al Congreso desde el 79, cuando la representaba Blas Piñar en solitario, sino que ahora lo hace con siglas propias, tras una larga etapa en la que el PP aglutinó casi todo el espacio de las derechas, incluido el más extremo.

Sin sorpassos. Albert Rivera no consiguió superar a Pablo Casado, aunque no estuvo muy lejos. El primero se ve ya como líder de la nueva derecha, en plena caída libre de los populares. El segundo, tras perder la mitad de sus escaños, busca el regreso de Vox -o, al menos, de buena parte de sus votantes- a la casa común, pero lo tiene difícil. En Galicia, Feijóo espera su momento. Casado puede resultar tan breve como en su momento lo fue Antonio Hernández Mancha.

Unidas Podemos. El retroceso de Unidas Podemos (pasa de cinco millones de votos y el 21,1% a 3,7 millones y un 14,3%, en lo que intervienen la separación de algunas de las confluencias y sus propias crisis internas) queda maquillado por lo que sus escaños pueden significar en una posible suma con el PSOE. No debería atribuirse el frenazo a las derechas, en el que tienen más méritos los socialistas (que de 5,4 millones de papeletas en 2016 pasan a 7,4 millones) y los nacionalistas en Cataluña y en el País Vasco, donde conjuntamente PP, Ciudadanos y Vox obtienen solo siete de los 66 escaños en juego (apenas el 10,6%), ninguno en el caso de Euskadi. Si había alguna duda sobre la pluralidad y las diferencias territoriales, estas elecciones confirman muy diferentes comportamientos electorales en distintas nacionalidades y regiones.

«Nueva Canarias, pese a la buena labor realizada en el Congreso, no logró renovar su diputado por Las Palmas, dejando al nacionalismo sin representación por las islas orientales»

Cataluña y Valencia. Las dos organizaciones más frentistas de los dos bandos, Ciudadanos y el partido de Puigdemont no avanzan, y sí lo hacen significativamente las más moderadas, PSOE y ERC. Lo que no garantiza nada, pero abre alguna posibilidad de futuros diálogos, imprescindibles si se quiere superar la actual situación. Muy difícil en medio de los juicios por el procés y el clima emocional que ello genera. Pero al final, habrá que hablar de nuevos desarrollos estatutarios u otras fórmulas que susciten el apoyo de amplias mayorías. El inmovilismo y la aplicación del 155 solo obtuvo el apoyo del 20% de los ciudadanos y ciudadanas de esa comunidad: 11,55% Ciudadanos, 4,85% PP y 3,6% Vox; los soberanistas, 1,6 millones de votos y casi el 40%.

Respecto a la Comunidad de Valencia, acertó el presidente Ximo Puig adelantando los comicios autonómicos, haciéndolos coincidir con las generales, aunque la decisión molestara a sus socios de Compromís. Los socialistas son los únicos que crecen en el bloque de izquierdas que seguirá gobernando la Comunidad otrora feudo del PP. Curioso como se diferenció el voto: Compromís logró el 6,5% en las generales y en las autonómicas alcanzó el 16,81%, más del doble, pasando de 172.751 sufragios a 439.459 en la misma jornada electoral.

Canarias. Nítido triunfo del PSOE que le hace albergar esperanzas de constituirse en alternancia a CC en las autonómicas del 26 de mayo. Cinco escaños al Congreso y ocho de las once plazas al Senado (arrebatando incluso la de El Hierro a AHI). Caída importante del PP que pierde la mitad de su anterior representación, pasando de seis a tres escaños en el Congreso. Ciudadanos crece en votos y mantiene sus dos actas y Vox no logra entrar en el reparto. UP mantiene las tres que tenía.

Nueva Canarias, pese a la buena labor realizada en el Congreso, no logró renovar su diputado por Las Palmas, dejando al nacionalismo sin representación por las islas orientales. El voto útil para frenar a la derecha derivó a muchos de sus seguidores a UP y PSOE. Un problema que no afectó a CC que, al contrario, sacó rédito del derrumbe de uno de sus competidores en el espacio conservador, el PP, recuperando un relevante número de votos y sumando un escaño más al que ya tenía Oramas. Su electorado, al contrario que el de NC, no sintió miedo a un posible Gobierno con presencia de la extrema derecha. Además, la entrada en prisión de Zerolo por el caso de Las Teresitas o la situación como investigado de Clavijo por el Grúas no han tenido influencia negativa en las urnas. En Las Palmas la coalición con los de Bravo y la desbandada en el PP les permite crecer en apoyos y situarse muy cerca de NC en estos comicios.

Encuestas. Los que condenaron hace unos meses a la hoguera al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y a su máximo responsable, José Félix Tezanos, tendrán que reconocer su error o sus prejuicios: pese a la distancia con la celebración de las elecciones su Barómetro se acercó mucho al resultado.

Y, por ultimo, una paradoja para el conjunto del Estado: el acceso al Gobierno en Andalucía, y sus carantoñas y genuflexiones hacia Vox, han sido determinantes para la derrota de las derechas en el conjunto del Estado, al ser catalizadores imprescindibles de la movilización de las izquierdas y el voto útil el 28A. Casado y Rivera, con su incendiaria dialéctica, han hecho mucho para el triunfo de las izquierdas.