A cara descubierta

Seattle y la experiencia del Salario Mínimo

11/01/2019

Silvia Fernández

La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España hasta los 900 euros, con un alza del 22% en un año, ha sido fuertemente criticada por distintos expertos, organismos y por supuesto, representantes empresariales que han alertado de que la medida supondrá un recorte del empleo. Hasta el servicio de estudios del BBVA ha advertido de que la subida de los sueldos podría implicar la pérdida de 190.000 puestos de trabajo, el 1% del total de ocupados actuales.

Los expertos auguran que son, además, los trabajadores con cualificación más baja los que se verán más perjudicados. Ya que, ante la exigencia de mayores sueldos a los empresarios y en un entorno de miles de trabajadores desocupados, algunos con mayor formación, se elegirá a estos. Serán, por tanto, los jóvenes y los menos cualificados los grandes perdedores.

Llevamos solo 11 días con el nuevo SMI y los efectos están por verse y puede ser que sean sorprendentes desde un punto de vista positivo si tenemos en cuenta lo que ha ocurrido en la ciudad de Seattle, en Estados Unidos.

Está claro que ni el mercado laboral de Seattle es similar al de España ni la situación económica o la tasa de paro del estado de Washington en el que se encuentra esta ciudad se puede comparar con la que arrastran algunas comunidades españolas, como Canarias, donde se encuentra en el 20%. Sin embargo, si me parece importante contar lo que ha ocurrido en Seattle, donde no se ha producido la hecatombe que anunciaron muchos cuando esta ciudad decidió subir hasta los 15 dólares la hora de trabajo.

Muchos empresarios y expertos se lanzaron entonces a rechazar la medida y a advertir de que no se iba a conseguir el objetivo buscado de acabar con las desigualdades económicas entre los ciudadanos y que lo único que se iba a producir era un parón en la economía, que por entonces comenzaba a despegar (en parte apoyada en Amazon, que tiene su sede en esta ciudad). Especialmente negativo era el panorama dibujado para el sector de la hostelería, que era el que empleaba a trabajadores con sueldos más bajos.

Dos años después, la economía de Seattle lejos de resentirse se ha reforzado y los negocios vinculados a la hostelería han proliferado, según informa la agencia Bloomberg. Quizás porque el aumento del salario mínimo conlleva mayor capacidad de gasto y esto genera más consumo. Sí veo yo una diferencia importante en cómo se ha aplicado la subida del SMI en Seatlle y España. Aquí se ha hecho de forma generalizada mientras que en la ciudad americana se hizo escalonadamente, permitiendo a los pequeños mayor plazo para establecerla.