Un martes cualquiera

Se merecen otra ULPGC

15/10/2019
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Un día te sentarás y te preguntarás quien eres, hasta que te das cuenta de que lo que te definen son tus actos, la huella de tu esfuerzo». Así comienza el conmovedor vídeo promocional de la ULPGC del curso 2019-20. No le falta razón: la valentía y sus actos ante las injusticias definen bien a los alumnos de Educación Social que dejaron las aulas vacías para concentrarse en el Obelisco. Lo hicieron como reivindicación contra el abandono que sufren por parte de una universidad que de pública cada vez tiene menos. El precio de la matrícula aumenta conforme disminuyen los servicios, por lo que el grito de estos estudiantes, como bien pregona el edulcorado corto, dejará huella para que los que vienen detrás se encuentren una ULPGC mejor.

«Los alumnos se sienten abandonados y temen tanto por sus practicas como por sus TFG por la falta de profesores»

«Y entonces, recordarás el lugar donde investigaste y te formaste», continúa el film. Recordarán las aulas escasas, llenas de humedades y mal distribuidas, el mobiliario obsoleto, la ausencia de cafetería... En fin, sigamos con este cuento de hadas: «Prepárate para recordar todo esto, porque lo esencial de la vida se cuece aquí». Los guionistas lo clavan. Es en la ULPGC, en sus alumnos, donde está el futuro de la isla. Por eso es inadmisible la falta de tutores para los TFG y la cantidad de prácticas sin asignar. El día de mañana de estos jóvenes está en juego. Ellos y sus familias han cumplido su parte pagando religiosamente los impuestos, las tasas universitarias y logrando las notas necesarias para llegar hasta donde están, pero la ULPGC no está cumpliendo la suya de ofrecer una educación de calidad. El recuerdo está siendo amargo.

«Tú sabes que eras esto, eras tú. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, tú universidad». Es el bonito final, aunque este supuesto orgullo de pertenencia a la ULPGC no lo comparten todos. El vídeo que grabaron los alumnos de enfermería de Lanzarote se aproxima más a la realidad, y lo rubricaron con una contundente sentencia: «Sentimos vergüenza de pertenecer a esta universidad». Un hastío provocado por la dejadez de sus responsables -que pueden dejar a buena parte de los futuros enfermeros sin plaza para las prácticas-, la purga de los profesores asociados y la indiferencia del rector, quien no respondió a la llamada de sus estudiantes. Unos alumnos que solo encontraron excusas por parte de la universidad aduciendo que los profesores para dichas prácticas son responsabilidad del Servicio Canario de Salud. Depuran responsabilidades, no dan la cara, dejan a su suerte a los estudiantes con el recorte de docentes y, encima, los alumnos tienen que soportar una campaña publicitaria que roza el disparate con el drama que se ha convertido para ellos esta ULPGC.