Primera plana

Santa Brígida y el mamotreto

13/06/2019

El Ayuntamiento de Santa Brígida cambiará el sábado de color político. O de colores habría que decir desde que se acabó el bipartidismo y máxime en la villa satauteña donde la fragmentación del Consistorio es una realidad desde antes; es un municipio en el que con apenas 500 votos logras un acta. Lo que sigue igual es su gran reto a afrontar: el mamotreto. Buque insignia de una época de dinero fácil y burbuja inmobiliaria en la que se cometieron enormes barbaries en el urbanismo de Canarias. Y siempre de manera confusa, como se suele hacer cuando hay negocios protagonizados por fuleros de baja estofa, que hasta llegaron a prometer que habría cines en sus instalaciones para engatusar a la adolescencia de las medianías de la isla. Era el negocio perfecto según algunos. Otro, muchos a decir verdad, mirando hacia otro lado. Aún ni siquiera se atisbaba la crisis económica. Eso vendría luego.

«Es dinero perdido, como el que se destinó a la banca en plena crisis. Años oscuros que pagamos el resto. Hay quien ya reniega de los que van a entrar en el consistorio. Por mi parte, prefiero darles una oportunidad»

El nuevo alcalde será el popular Miguel Jorge Blanco que hasta ahora fue diputado regional. Y en estos menesteres tendrá que continuar con la recuperación de la parcela y relanzamiento, que ya propició el regidor actual José Armengol y su equipo como logro tras un largo periplo judicial. Pero Miguel Jorge Blanco tendrá un reto no menos importante: ¿qué hacer con el mamotreto a partir de ahora? Justo un enclave en el centro del casco que determinará el futuro de la villa. En función de qué se haga con el mamotreto, Santa Brígida ganará valor como municipio de las medianías que mantiene su propio encanto o se convertirá en una especie de ciudad dormitorio que rompa con sus esencias.

Y no será fácil cuando algunos ya apostaron, también a las puertas de esta campaña electoral que ha acabado, por implementar ahí un hipermercado en vez de destinarlo a uso público, espacios culturales y si acaso fomentar negocios de mayor valor añadido que distingan al pueblo. Santa Brígida puede ser un rincón idóneo al que acudir desde la ciudad a tomar unos vinos el fin de semana y cosas por el estilo. Aunque para propiciar esto hace falta tacto y sensibilidad por los responsables que se harán cargo este mandato. Confío en que lo tengan y no cometan otro estropicio. Además, a los que aluden a dar licencias a esos supuestos hipermercados en aras de recuperar el dinero perdido, habría que decirles que ese montante de alrededor de 20 millones de euros por desgracia ya no volverá. Es dinero perdido, como el que se destinó a la banca en plena crisis. Años oscuros que pagamos el resto. Hay quien ya reniega de los que van a entrar en el consistorio. Por mi parte, prefiero darles una oportunidad. Y que precisamente en esta materia continúen la labor de Armengol y los concejales que le acompañaron. Que la solución al mamotreto llegue pronto, sea razonable y prime el interés del pueblo en un sitio que es único. No más negocios, por favor.