Un martes cualquiera

Sánchez, sí se puede

30/04/2019

La fiesta en Ferraz rompió el silencio que tanto le gusta a Rivera. Una celebración en la que los militantes y votantes del PSOE que ratificaron a Sánchez como presidente sin dejar opción a la réplica (Ciudadanos, PP y Vox tendrán que pensar en nuevos insultos porque ya no les valdrá lo de usurpador, okupa o golpista) fueron claros a la hora de definir que Gobierno anhelan, que esperan conseguir tras derrotar a la derecha. Desde el «¡Con Rivera no, con Rivera no!», hasta el «¡Sí se puede, sí se puede!». Y es que esta victoria en las urnas no habrá servido para nada si al bueno de Pedro le diese por un pacto con Ciudadanos. Esperemos que no se achante con las presiones de la bolsa y los empresarios, porque es el momento, ahora sí, de avanzar. Una oportunidad histórica para cumplir con los sueños de una izquierda con la causa común de alejar, a través de las urnas, los fantasmas extremistas que se aproximaban desde Europa.

«Sánchez tiene una oportunidad histórica de escuchar a su base y formar un verdadero Gobierno de izquierdas con Podemos»

Porque el domingo la respuesta fue masiva y la participación, histórica. Se volvió a demostrar que cuando la gente vota a mansalva, el rumbo al que se dirige España es el de caminar hacia delante, frenar la involución y recuperar el terreno perdido. Y parte de este éxito le pertenece a Abascal. No se modificará la ley de violencia de género, ni se impulsarán los toros. No se permitirán armas en las calles, ni se construirán vallas más altas en Ceuta. Habrá integración, diálogo, ayuda al inmigrante y protección a la mujer. Se defenderá el progreso y el desarrollo. Y Vox ha tenido mucho que ver movilizando a la izquierda con sus mensajes de odio y contribuyendo a que el PP sufra el mayor batacazo de su historia. Y lo mejor es que no va a tener peso alguno en la dirección del país. Tu ayuda, Abascal, a que por vez primera haya fragmentación en la derecha y unión en la izquierda será siempre recordada. Gracias de corazón.

Sin embargo, siempre hay un pero. Queda el sabor amargo de la ocasión perdida por Podemos. Hoy habría habido pocas dudas si rojos y morados hubiesen sumado mayoría absoluta. Era el escenario ideal, pero la fractura interna del partido de Iglesias, con deserciones y deslealtades mediante, hizo que la principal fuerza de la verdadera izquierda diera un paso atrás en estas elecciones. Mitigado, afortunadamente, por una excelente campaña que frenó lo que podría haber sido una pérdida de votos mucho mayor. Eso sí, los PACMA, Compromís, Marea y compañía deben entender de una vez cuál es el camino. Se les tendió la mano para formar parte de Unidas Podemos, pero lo rechazaron cuando todas sus reclamaciones están integradas en este partido. Han tirado más de 500.000 votos y seis escaños a la basura.

En fin, toca seguir aprendiendo. Lo importante es que el primer objetivo se cumplió. Aquel grito que se escuchó el domingo en el punto más feliz de España, la sede del PSOE, fue el antifascista «¡No pasarán!». Y no lo han hecho. Ahora toca formar un verdadero Gobierno de izquierdas.

Sánchez, sí se puede. Solo hay que querer.