Editorial

Ryanair y el modelo aéreo

10/08/2019

La aerolínea de bajo coste Ryanair ha trasladado a los representantes de sus trabajadores en Canarias que el 8 de enero de 2020 cerrará sus bases operativas en las islas de Gran Canaria y Tenerife, en el marco de un plan de reajuste interno derivado de las circunstancias del mercado y de las incidencias por el retraso en la implantación de la nueva generación de aviones Airbus -el cuestionado 737 MAX-. Estamos hablando de unos 200 trabajadores en el archipiélago sumidos en la incertidumbre sobre la continuidad de sus empleos y de un giro en una compañía que mueve 3,2 millones de viajeros al año en las islas, siendo la que mayor cuota de mercado tiene.

Ha dejado Ryanair sin aclarar si su decisión conlleva una supresión de rutas pero, a tenor de los pocos datos que ha ofrecido, habrá que darlo casi como seguro. La aerolínea señala que reorientará sus bases hacia mercados en crecimiento, lo que supone alejarse de este archipiélago y apostar seguramente por destinos competidores en materia turística y que en este último año resurgen tras una grave crisis, como son Turquía y Egipto.

El Gobierno de Canarias ha decidido tomar cartas en el asunto y lo hace de la mano de los cabildos más afectados por las incidencias con Ryanair, como son las islas capitalinas, Fuerteventura y Lanzarote. Su actuación debe ir orientada en dos planos: la defensa de los empleos directos y la búsqueda de garantías de que la conectividad aérea no se ve seriamente afectada. Y en cuanto a esto último, conviene tener presente que cada vez que una aerolínea ha desaparecido de Canarias, su hueco no ha sido cubierto al 100% por otra. Además, Ryanair ya no solo es estratégica para el negocio turístico internacional, sino también para las conexiones con la península.

Asimismo, hará bien el Gobierno en recordarle a los directivos de Ryanair lo mucho que se ha aprovechado en los últimos años de los fondos públicos para incentivar la creación de nuevas rutas. Solo por esos ingresos, habría estado más que justificado que la aerolínea se hubiese dirigido en un primer momento al Gobierno de Canarias para exponer sus planes y explorar, si es posible, soluciones alternativas.

En todo caso, Canarias debe estar muy alerta ante este y otros movimientos, por cuanto evidencian que el modelo aéreo de bajo coste da síntomas evidentes de agotamiento. Un modelo que es clave para el motor de nuestra economía y que no es fácil de reemplazar a corto y medio plazo.