Primera plana

Ruano y el taxi de Rodríguez

08/02/2019

La misma jornada en la que José Miguel Ruano anuncia su retirada de la política al finalizar esta legislatura, Pablo Rodríguez se excusa ante el pleno del Parlamento por llegar tarde debido a que tuvo que coger un taxi ya que el coche oficial no le estaba esperando en el aeropuerto. Pocos días retratan tan sintomáticamente lo que fue y lo que es CC, lo que fueron y son ahora los partidos. Lo del vicepresidente y, por cierto, consejero de Transportes, no es ningún chascarrillo sino que al decir lo que dijo aflora lo que para él es, en realidad, su paso por el servicio público.

CC pierde a uno de sus mejores diputados. Apasionado del constitucionalismo, una voz cantante en la comisión de estudio de la reforma electoral canaria, ha sido una de las piezas claves de las negociaciones entre bambalinas propias del parlamentarismo. La duda es si esta hornada de diputados está siendo reemplazada por otra igual de consistente, dicho sea esto en términos generales. La realidad es que el nivel del parlamentarismo ha perdido solidez. Ruano ha sido en CC uno de los siempre llamados cuadros: aquellos llamados a otorgar estabilidad, atesoran saber estar y ofrecen congruencia intelectual al pensamiento y a la organización.

Su nombre está ligado a otros tantos que a izquierda y derecha protagonizaron numerosas páginas de la vida autonómica. En el PSOE dirigentes como Augusto Brito, Francisco Hernández Spínola o Blas Trujillo, entre otros, supieron armar equipos aportando para empezar capacidad de entendimiento. Algo que, por desgracia, no abunda en la política presente en la que predomina los eslóganes a modo de argumentarios y el permanecer atentos al qué dirán en las redes sociales. La dictadura del Facebook. Así no iremos a ningún lado.

«La realidad es que el nivel del parlamentarismo ha perdido solidez»

Hace años que Ruano no es consejero. No quiso sumarse al Gobierno de Paulino Rivero con José Miguel Pérez porque no acababa de ver el acuerdo con el PSOE. Aunque seguramente tampoco lo que hay ahora en sus siglas es lo que quisiera. Es jurista y sabe que si las cosas marchan como deben el caso Grúas será un asunto espinoso y, teniendo tan cerca a su correligionario palmero Antonio Castro, y cómo lo tratan, ya no esté Ruano por la labor vital de aguantar ciertos temas. Porque la delicada situación de Fernando Clavijo con su recurso de súplica ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, la probabilidad de que quede con la condición de investigado (el imputado de siempre) o con actitudes como la de Rodríguez con el taxi, no conseguirán subsanar la enjundia de los problemas. Y con esa perspectiva sobreviene el cansancio o la licencia de decidir dedicarte a otra cosa. De cuando en cuando, cerrar etapas no es malo.