Editorial

Reforma electoral frente a inmovilismo

06/05/2018

Se cumplió la hoja de ruta del inmovilismo: la reforma electoral queda en manos de las Cortes ante el empecinamiento de Coalición Canaria (CC) y la Agrupación Socialista Gomera (ASG) en mantener un sistema que es a todas luces desproporcionado, injusto y escasamente democrático, pero que, también a todas luces, les beneficia, de manera que facilita que el poder regional siga girando en torno a partidos que no son los más votados y formaciones minoritarias cuya legitimidad para defender la isla por la que se presentan nadie cuestiona, pero que cosechan precisamente una sobrerrepresentación.

El resto de fuerzas con presencia parlamentaria (Partido Socialista, Partido Popular, Podemos y Nueva Canarias), otros partidos que no están en la Cámara canaria, como Ciudadanos, y colectivos ciudadanos como Demócratas por el Cambio, que tanto ha batallado para corregir el sistema electoral, hicieron todo lo posible para que CC y ASG se sumasen al bloque mayoritario. El objetivo era una nueva ley electoral que naciera en el Parlamento canario, como expresión de la sobrada mayoría de edad del legislativo autonómico.

Pero todos los esfuerzos resultaron inútiles. CC se cerró en banda y ASG hizo otro tanto. No es la primera vez que son las Cortes el lugar en el que se introducen variaciones en la arquitectura electoral isleña, pero a ver cómo explica un partido que dice ser nacionalista como CC que prefiera dejar un asunto que atañe exclusivamente a los canarios en manos de algo más de tres centenares de diputados que no son de las islas.

Estamos hablando de la misma CC y también de la misma ASG que en esta legislatura protagonizaron un bochornoso episodio en sede parlamentaria al cuestionar abiertamente la legitimidad de la Cámara. Así las cosas, quizás lo ocurrido con la reforma electoral es otro episodio de la deriva de dos partidos que, después de tres décadas y media construyendo región, quieren dar pasos atrás para que Canarias sea una federación de islas que calque el modelo de las desaparecidas -o eso creíamos- Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC).

Con esos mimbres es con los que hay que seguir construyendo la política canaria pero son también esos mimbres de CC y ASG los que explican por qué el sentimiento de desequilibrio en el trato del Gobierno a las islas es mayoritario, sobre todo en Gran Canaria, como retrató perfectamente el sondeo de TSA publicado por este periódico el pasado mes de abril.

Por suerte hay un bloque que era mayoritario en el Parlamento canario y que lo es todavía más en las Cortes al contar allí con Ciudadanos. En sus manos está corregir el rumbo.