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Con el dedo en el culo

Mi punto de vista ·

«El surrealismo que se ve hoy en día en el deporte produce pánico e invita a una profunda reflexión»

Martes, 6 de febrero 2024, 22:32

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La mascota del RCD Espanyol denuncia a un futbolista por presunto abuso sexual; un equipo de hockey -el Molina Sport grancanario- altera el rumbo de un vuelo y el comandante baja a siete de sus componentes; ylo último ha sido que un adolescente le mete el dedo en el culo a un futbolista en pleno partido de Primera División. ¿Esto es normal? El surrealismo en el deporte está alcanzando unas cotas insospechadas que invitan a una profunda reflexión.

Asistir a un espectáculo deportivo no da derecho al insulto ni a la falta de respeto. Los tiempos cambian y no todo vale. Antes un terreno de juego era el desahogo de muchos, con el árbitro en el principal punto de mira. Ahora la sociedad tiene una visión de las cosas totalmente diferente y el respeto debe prevalecer. Los deportistas deben dar ejemplo dentro y fuera del terreno de juego, y destaco la actitud mostrada por Ocampos, jugador del Sevilla, cuando un niñato le metió el dedo en el trasero en el campo de Vallecas. Ponerse una camiseta de un club es llevar un escudo, y esto lo digo por los jugadores del Molina Sport, algo que conlleva una responsabilidad asumida dentro y fuera de la cancha. Saber perder es tan importante como saber ganar y celebrar títulos.

Mucho se habla del deporte y de sus valores. ¿Pero qué se hace en la escuela para que los niños y niñas sepan realmente qué supone eso? La cultura debe estar ligada al deporte. Una buena formación es clave para evitar unas situaciones que hoy en día asombran y que no deben permitirse. Las sanciones pueden ser coercitivas y cuanto más duras más dolerán a los infractores, pero se debe ir un paso más allá. Los deportistas profesionales no deben excusarse en situaciones de alegría o de impulsos para no dar ejemplo, mientras que los aficionados deben conocer y tener muy claro que por comprar una localidad no le da derecho a insultar al árbitro, a un aficionado con la camiseta de otro equipo, a un deportista por su raza o simplemente porque sí.

El deporte es un espectáculo. Llegar a la profesionalidad no está al alcance de todos, pero estos últimos acontecimientos tan sorpresivos pueden ser reflejo de una sociedad convulsa, que agacha la cabeza y expresa sus carencias de una manera que no debe ser permitida. La educación en la grada es una asignatura pendiente. Solo se habla de ganar, de llenar de títulos las vitrinas sin saber qué hay detrás, la mayoría de las veces a base de talonario y olvidando la cantera y perdiendo las raíces. Vivimos una época de disparates.

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