Primera plana

¿Quién romperá el pacto?

13/09/2019

La posición más delicada en el pacto regional la tiene Nueva Canarias. Ya es recurrente el debate sobre si el acuerdo entre los cuatro partidos realmente aguantará o naufragará en cualquier momento. Suele apelarse a Casimiro Curbelo que, harto de una guerra que irá creciendo, decida marcharse con una alternativa que articule CC ya con Fernando Clavijo desterrado políticamente en Madrid y pendiente del caso Grúas y del caso Reparos. Sin embargo, no es del todo así o, para ser exactos, la realidad actual es más compleja.

«La inercia institucional favorece a los socialistas que con 25 escaños pueden ir comiéndose paulatinamente al resto de socios parlamentarios»

La ruptura del pacto nunca se producirá por el PSOE y tampoco por Podemos. La inercia institucional favorece a los socialistas que con 25 escaños pueden ir comiéndose paulatinamente al resto de socios parlamentarios. Podemos, pendiente del 10N y lo que ocurra en el escenario posterior, es a fin de cuentas una marca nacional, lo que para bien o para mal a modo de ola le hace subir o bajar como impulso o castigo en el archipiélago.

Este pacto deja a Nueva Canarias en una posición endiablada: tiene mucho poder institucional pero poco político. Y este último es el que al final de la legislatura, por no decir antes, determinará su futuro como organización. Si Román Rodríguez se ciñe a la regla de gasto, la subida del IGIC, el déficit y demás cuestiones del relato clásico de la herencia recibida, el proyecto político de Nueva Canarias tiene los días contados. Rodríguez, como líder de Nueva Canarias, está obligado a ejecutar un volantazo. Mientras sea el consejero de Hacienda (encima es el único miembro de Nueva Canarias en el Gabinete) y no coloque por sí mismo frentes políticos en la agenda, quedará arrinconado y por cada jornada que pase ganará el PSOE (y Podemos) en detrimento de Nueva Canarias.

Ante este escenario, el único que puede entonces liderar el discurso político es Antonio Morales. Aunque si cae Morales, cae el resto de la estructura de Nueva Canarias que para el PSOE ha dejado de ser aquel partido simpático con el que forjar alianzas a convertirse en una auténtica amenaza. Tiene su lógica porque Nueva Canarias se ha hecho fuerte en Gáldar y Santa María de Guía sumándose al corredor del sureste que siempre ha sido su bastión electoral. Esta realidad no va a cambiar de la noche a la mañana por lo que la convivencia en el Cabildo de Gran Canaria, en el mejor de los casos, será fría y peliaguda hasta que en cualquier instante explote. Incluso va más allá. Responde, en el fondo, a la vieja táctica de picar. Irán provocando a Morales de manera progresiva porque en el Cabildo se dinamitará el pacto regional. Promoviendo así un tablero en el que Nueva Canarias se vea obligado, porque no le queda otra, que rubricar la ruptura. Dicho de otro modo, y dada la configuración de los acuerdos alcanzados en ambas instituciones, la suerte de la comodidad está a favor del PSOE y Nueva Canarias está a contracorriente. Y a medida que transcurra el tiempo el desgaste será más notorio. Si Nueva Canarias no reacciona, lo pagará caro.