Mi querida empleada de hogar (2)

Quilla me ha pedido y recordado que exponga algunas reflexiones suyas

Donina Romero
DONINA ROMERO

Les comenté, queridos lectores, en el artículo anterior sobre mi empleada de hogar Quilla (como yo la llamo cariñosamente después de restarle el 'Pa' de Paquilla), su deseo de que servidora contara para ustedes algunas de sus simpáticas equivocaciones de las que la primera que se ríe es ella. Así es que aquí va lo que ha querido que cuente.

Quilla salió muy niña de la escuela y por ello no tuvo el tiempo suficiente de escribir bien, aunque leyendo se defiende dignamente. Lleva unos cuantos años pidiéndome que escriba y publique algo sobre ella y sus confusiones (naturalmente debidas a su falta de preparación cultural), a lo que me he negado siempre, pues no he sabido nunca cómo se lo podrían tomar mis lectores, pero ella insiste y hoy me decido al verla tan contenta como hace cuando le corrijo sus errores, pues no solo sonríe sino que sus carcajadas retumban en Madrid, ya que la primera que se carcajea de sus equivocaciones es ella misma. Quilla me ha pedido y recordado que exponga algunas reflexiones suyas con las que más nos hemos reído ambas. Así es que, queridísima Quilla, con tu permiso y tu deseo, aquí va lo que tu has querido que cuente.

Con alguna frecuencia y cariñosamente me dice, «señora, cuando se quede viuda, las dos nos vamos a quedar más solas que las urnas». Y da por hecho que el primero que parte de este mundo cruel es mi esposo. «Señora, le vino una carta santificada». Y le contesto qué pena que no venga del Vaticano. Y si alguna vez me ve apurada con mis cosas, me calma con un «tranquila, señora, que Dios ahoga pero no aprieta» Otra, «uno pelea si los dos no quieren». O «señora, la tele no se ve bien porque tiene transferencias (interferencias)». O «por culpa de un puchero no se pierde un garbanzo». Y cuando se lo explico, venga a reírse. O cuando la veo muy apurada con la limpieza y le digo que descanse, «señora, ya sabe el refrán, 'no dejes para hoy lo que puedes hacer mañana'». Y no puedo acabar sin este piropo a mi persona que me encanta cuando me ve muy arreglada, «señora, usted tiene mucho 'zeppelín' ('sexapil')». Y así son las cosas de mi maravillosa Paqui, que a veces me resultan tan necesarias para afianzar más el amor entre mi Quilla y yo, porque dicen que quienes ríen juntos mueren eternamente amigos. Que tengan un buen día.