Café para todos

¿Qué fue del héroe del ascenso?

14/02/2019

José Luis Reina

Paco Herrera, hasta hace no mucho un héroe de la historia amarilla con aquel placentero ascenso a Primera, se ha convertido en un técnico sin crédito, ni ideas, ni futuro.

Las segundas partes nunca fueron buenas, y Herrera ha cumplido la norma. Los números desde que llegó en sustitución de Manolo Jiménez son para haberlo cesado hace varias jornadas. Una caída libre sin síntomas para el optimismo que continúa cada fin de semana, con una UD Las Palmas planificada para el ascenso directo, y que ahora celebra empates como si de un éxito se tratara.

Pero lo preocupante de la situación no son solamente los números. Va mucho más allá. Decisiones técnicas muy difíciles de comprender para cualquier aficionado que sienta algo por tan sagrado escudo. Experimentos en defensa, trivotes imposibles en el centro del campo, cambios inverosímiles, nada de elaboración, poca solidez defensiva, y jugadores que hasta hace no mucho eran clave y que ahora ni están ni se les espera.

«Ramírez debe ser valiente, y darle un nuevo rumbo al equipo de manera inminente»

La pizarra de Herrera no la entiende nadie, y en vista de los resultados, ni los propios jugadores son capaces de aproximarse a la idea del todavía entrenador amarillo. ¿Por qué sigue dirigiendo el catalán al conjunto presidido por Ramírez? Varios factores juegan a su favor. El baile de entrenadores vivido la temporada pasada fue un trauma difícil de asimilar. Esa inestabilidad, además de los pésimos resultados, transmiten una muy mala imagen que cualquier club trata de evitar. Esta temporada el ilusionante proyecto lo arrancó un Manolo Jiménez que venía con una reputación sublime, y nadie podía anticipar que la etapa del andaluz fuera tan precoz. Debo reconocer que me alegró el regreso de Herrera, como supongo le habrá ilusionado a gran parte del respetable amarillo, que guardaba un recuerdo tan grato de él. Pero en el fútbol los recuerdos duran muy poco. Herrera se ha quedado solo, y la afición le pide explicaciones. ¿Por qué ha apartado de manera inexplicable a Maikel Mesa, uno de los jugadores más en forma desde que comenzó la temporada? ¿Qué ha pasado con el capitán? ¿Qué hace Deivid jugando en el centro del campo? ¿Por qué a Rubén Castro ya no le llegan balones?

Muchas preguntas, ninguna respuesta. El discurso de Herrera está lleno de tópicos, y suena como el de un general en plena batalla que anima a su tropa sabiendo que los enemigos acabarán con ellos en cualquier momento. Ramírez debe ser valiente, y darle un nuevo rumbo al equipo de manera inminente. De lo contrario, el galáctico proyecto de esta temporada será un gatillazo de difícil olvido. Gracias por todo Paco, que pase el siguiente.