Primera plana

Punto de partida

09/02/2019

Gana enteros la opción del adelanto electoral. Sin negociación con los soberanistas y con Pedro Sánchez reculando con la figura inoportuna del mediador, la realidad parlamentaria se acentúa y con 84 escaños poco más puede hacer el jefe del Ejecutivo. Por lo que en 2019 podemos tener primero la cita con las urnas en mayo a cuenta de las locales y autonómicas y después, en función del resultado, los comicios generales antes de que culmine el año. Lo otro, lo del relator, era ahondar en una idea que no casa con la trayectoria de la socialdemocracia. Con todo, si ofreces concesiones que tocan el modelo de financiación eso reporta antes o después en el Estado del Bienestar. Tributan las personas y no los territorios.

Esta ha sido una semana decisiva que se remata con la manifestación en Madrid donde se escenificará la alianza de las tres derechas que puede extrapolarse fácilmente fuera de Andalucía. La capital será el siguiente objetivo donde Manuela Carmena tratará de resistir mal que bien. Pero si el PSOE ha perdido Andalucía, el gran granero de votos que le quedaba, en este país puede pasar ya cualquier cosa. Demasiados acontecimientos en tan escaso periodo. En esto nos asemejamos con los años de la Transición donde todo se aceleró sin saber realmente hacia dónde íbamos como sociedad. Algo de eso hay en la actualidad: un sabor de inestabilidad que sabemos que conlleva cambios muy importantes pero que aún no zanjamos el objetivo. Incluso, puede que el horizonte no brinde especialmente dosis de optimismo.

«Nos asemejamos a los años de la Transición donde todo se aceleró sin saber realmente hacia dónde íbamos como sociedad».

El relator de Sánchez hizo pasar a un segundo plano la situación de Venezuela. Nicolás Maduro reprochó a Sánchez que no convocara elecciones cuando sí se las pedía a él con el respaldo al tiempo de gran parte de la Unión Europea. La política internacional tiene sus incongruencias. Y solo a Maduro le asiste el Ejército. Se aferra a las maniobras militares para acallar estos días a la oposición. Pero tanto en Venezuela como aquí, con el frente político de Cataluña, sigue todo igual que al principio. Supongo que Mariano Rajoy está plácidamente viendo desde la distancia cómo se suceden los hechos. Y de cuando en cuando se reconfortará sabiendo que él se fue porque venció la moción de censura y que, a su manera, ya cumplió con su concepción de lo que es el servicio público. Hay que reconocerle la discreción de su marcha. Ni unas declaraciones fuera de tono ni la intromisión en la agenda política. Aunque la tentación no le dudará siempre. Y tendrá que decirle a José María Aznar que igualmente el PP lo conforman otros. Aunque Pablo Casado haya regresado asimismo al arranque de los populares. El eterno retorno.