La ministra de Turismo, Reyes Maroto, en una imagen de archivo. / C7

Las promesas de Maroto

En el sector turístico de Canarias nadie cree ya a la ministra del área. En esta pandemia todo han sido anuncios, planes y promesas que ni se han materializado ni se han cumplido

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

En el sector turístico de Canarias ya nadie cree a la ministra de Turismo, Reyes Maroto, que se ha ganado a pulso la incredulidad de los isleños ante todos los anuncios y promesas que hace y que finalmente ni se materializan ni se cumplen.

Esta semana ha sido el anuncio hecho ante los medios en la península (igual cree que la información no fluye y que no va a llegar hasta el archipiélago) de que las reservas de nacionales se habían disparado para viajar a la islas después de que finalice el estado de alarma, el 9 de mayo. En un momento en el que no se sabe sí las comunidades podrán seguir con los cierres perimetrales ante el avance de la cuarta ola y que se están viendo alteradas las previsiones de suministro de las vacunas por los problemas de la de AstraZeneca y Janssen, es una falacia dibujar una realidad que no existe.

El mensaje de la ministra pueden ayudar a hacer más creíbles las buenas perspectivas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre el avance del proceso de vacunación pero no es real. Los sistemas de reservas de los hoteles y complejos de apartamentos de Canarias apenas se mueven estos días de cara a mayo o junio (mucho menos para el verano, ya que la gente está reservando con muy poca antelación). Las aerolíneas tampoco notan nada.

El excesivo optimismo de la ministra es conocido. Pasó en Navidad y en Semana Santa, cuando hablaba de una reactivación del turismo que nunca llegó. También son conocidos sus planes inexistentes, como los famosos corredores seguros que se iban a establecer con países del entorno y que nunca se pusieron en marcha. Si el turismo se reactivó en Canarias en momentos puntuales con países como Alemania fue gracias a los buenos datos epidemiológicos de las islas y no a ningún acuerdo cerrado por el Gobierno de España. En el sector tampoco nadie olvida la promesa de Maroto de que se autorizarían los test de antígenos para que los extranjeros entraran en las islas y a la hora de la verdad se impusieron los PCR, que provocaron numerosas cancelaciones y pérdida de reservas de mercados como el británico y el alemán por su excesivo coste.

Maroto se lo ha ganado a pulso y ahora tiene muy difícil volver a ganarse la confianza del sector turístico canario, que no se siente representado por ella.