Problema real

No habiendo cometido delito, tampoco se le puede exigir ese encarcelamiento en vida

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

La Fiscalía española da carpetazo a la investigación sobre las cuentas del rey emérito, pero no deja de ser un carpetazo bastante 'sui generis'. En síntesis, don Juan Carlos se libra de sentarse en el banquillo porque aquello que hizo mal lo cometió cuando gozaba de inviolabilidad. Lo cual no deja de ser una contradicción existencial: si es inviolable, nada delictivo se supone que se le puede atribuir.

Otra cosa es que quizás sea hora de plantearse el asunto de la inviolabilidad. A saber: ¿no se puede investigar la vida de un monarca, llámese don Juan Carlos, llámese Felipe VI o quien sea, si hay indicios de que su comportamiento va mucho más allá de lo que se supone que es su cargo? Y ya metidos en harina, si para que empresas españolas consiguieran un contrato millonario como el del tren de alta velocidad a La Meca era preciso que el entonces rey se llevase una comisión ¿lo damos por bueno? Si se tratase de una derivada matemática, entonces quizás no habría motivo para la polémica en torno a las supuestas comisiones del hermano de Isabel Díaz Ayuso si lo importante es que en un momento de crisis sanitaria mayúscula llegasen mascarillas. Al precio que fueran y llevándose el buen señor la pasta que fuera precisa.

En el asunto del rey emérito creo que no se hizo nada bien y ahora los responsables de aquel desaguisado se encuentran con la papa caliente de ver qué desenlace dan al asunto tras el carpetazo de la Fiscalía. Evidentemente, el primero que se salió del camino correcto fue el propio don Juan Carlos I, que olvidó pronto aquello de pedir perdón ante las cámaras y prometer que no lo volvería a hacer. Ante lo ya sabido, lo de la cacería del elefante en África es una auténtica minucia.

La decisión de enviar al rey a una especie de exilio dorado, pagado con dinero público, jamás se explicó y ahora el hombre tiene todo el derecho a volver. ¿Por la puerta grande? Pues lo dudo, porque la Fiscalía se encarga en su archivo de detallar aquello que, no siendo delito, resulta, en pleno siglo XXI inaceptable para buena parte de la ciudadanía. Y ahí es donde estriba el meollo del asunto: el listón moral ha subido varios centímetros y una cosa es el perdón jurídico y otro el social.

Quizás si don Juan Carlos aceptase volver para recluirse en un lugar discreto y no hacer vida social, podría pasar desapercibido el asunto. Pero no habiendo cometido delito, tampoco se le puede exigir ese encarcelamiento en vida.

Resumiendo: tenemos problema real de difícil arreglo.