Porfi, cambien esto de una vez

«El Club Baloncesto Gran Canaria necesita un cambio de rumbo urgente para no caer en la indiferencia»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

El Club Baloncesto Gran Canaria luchará por el título de la Liga ACB, al colarse en la octava posición de la clasificación de auténtico milagro tras perder las dos últimas jornadas y ser beneficiado de una carambola tremenda. Pero el equipo amarillo no está para golpes en el pecho. La entidad claretiana necesita una profunda reflexión y necesita un cambio de rumbo urgente para no caer en la indiferencia. No aprovecho desgracias, lo digo ahora que algunos creen que entrar en el Playoff es un mérito sideral.

Les adelanto que el próximo objetivo del club será el de fichar y fichar extranjeros, en su mayoría con pasaportes comunitarios, para intentar estar lo más arriba posible en la tabla. ¿Pero qué hay detrás? Creo que es el momento de que el Cabildo, propietario de una entidad con casi 9 millones de euros de presupuesto, deje de mirar hacia otro lado y establezca una línea a seguir. El público se ha ido del Gran Canaria Arena, algo preocupante. El equipo este año hizo una primera vuelta penosa, quedó fuera de la Copa del Rey y cayó eliminado de la Eurocup ante un Andorra que hoy es nuevo club de la Liga LEB.

Pero aquí no pasa nada. Con uno de los mayores presupuestos de la competición es hora de exigir más, en una entidad politizada hasta las trancas y con un modelo que ya ha caducado. Sí, sí, ha caducado. La ACB es una competición venida a menos, que se salva por la emoción del formato copero, que pierde esencia y donde el jugador español está cada vez más olvidado. Al margen de la estructura de la propia competición, el Gran Canaria necesita mirarse al espejo y saber qué hacer. Caer en la indiferencia es lo peor que puede suceder. Este club que llegó a la ACB con el esfuerzo de todos y que fue subiendo peldaños con una filosofía clara de entrega y sacrificio, se ha convertido en una entidad que pierde arraigo y que su razón de ser es gastar y gastar dinero público en fichajes para que los políticos estén tranquilos con clasificaciones para la Copa, Playoff o algún regalito en forma de título continental, porque si la cosa viene torcida, como hemos comprobado en estos últimos años, el nerviosismo llega y la billetera sale a relucir, ya que 'Papá Cabildo' paga.

Se debe fomentar el baloncesto, recuperar la identidad, mimar al abonado, no parar de dinamizar la entidad con acciones productivas, etc. En definitiva, dejarse de presupuestos millonarios y recuperar la esencia de un club que nació en el patio de un colegio y que llegó a lo más alto con la fuerza de todos. Déjense de mirar hacia otro lado, porfi.