Pollaboba

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA

Canarias es tierra de pollabobas y de pollabobadas. Y no porque abunden, que también, sino porque aquí un pollaboba puede ser desde un energúmeno de difícil encaje hasta un simplón de pocas luces. Es una definición preciosa y precisa que abarca multitud de perfiles y de acciones, de ahí la pollabobada de turno.

Me imagino la cara de Garzón cuando leyó que el senador palmero Antona se había referido a él en esos términos. Me figuro que lo primero que hizo el ministro fue buscar el significado de ese canarismo para descartar posibles traducciones literales de la palabra, porque el que no esté acostumbrado al término puede quedarse un poco desubicado y perplejo. Es de agradecer a Antona que exporte producto patrio al resto del país, pero no es una definición acorde al personaje y a la situación. Bastantes pollabobas tiene Asier de compañeros aquí en Canarias como para repartir el término por el vasto territorio nacional.

Si piensa eso el que fuera líder del PP en Canarias de un ministro insignificante como Garzón, ¿qué pensará el palmero de los que le dieron la patada a Madrid por no facilitar el Gobierno con Clavijo al frente? Antona haría bien en seguir con ese perfil bajo que casi de manera natural otorga un asiento en el Senado, donde por cierto, algún pollaboba hay por ahí sentado.

Bastante bajo es ya el nivel de la política actual, y por consiguiente de los representantes políticos actuales, como para estar con estas pollabobadas que nada útil hace. Seamos serios, que la situación no está para chistes. Y por supuesto, no es tiempo para pollabobas.