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La interferencia de Feijóo

La interferencia de Feijóo

El espíritu y el sentido con el que surgió el moderno nacionalismo canario fue la defensa de los intereses singulares de una tierra diferente

Paulino Rivero

Expresidente del Gobierno de Canarias

Sábado, 20 de enero 2024, 22:54

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Hace unos días el presidente del PP, Alberto Nuñez Feijóo, acusó a Coalición Canaria de dejarse engañar por el Gobierno de Pedro Sánchez. El tiempo dirá sí lo dicho por Feijóo fue un chascarrillo aislado en el contexto de una entrevista muy genérica o verdaderamente el líder estatal del partido que co-gobierna en las islas con Coalición Canaria piensa que Sánchez y los suyos vacilan a los nacionalistas canarios.

A excepción de las dos mayorías absolutas conseguidas por Felipe Gonzalez en 1982 y 1986, de la obtenida por José María Aznar en el año 2000 y de la cosechada por Mariano Rajoy en 2011, todos los gobiernos que ha tenido España han estado condicionados por el apoyo parlamentario de fuerzas políticas nacionalistas. Es decir, a lo largo de los últimos cuarenta y seis años de democracia en España, en treinta de ellos hemos tenido gabinetes que han dependido de partidos nacionalistas. Los Gobiernos presididos por Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar, José Luís Rodriguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se han apoyado en partidos territoriales. Especial protagonismo han tenido Convergencia i Unió, Partido Nacionalista Vasco, Ezquerra Republicana de Catalunya, Bildu, Junts o Coalición Canaria. Ha sido así y seguirá siendo así mientras permanezca el actual sistema electoral que, por cierto, ningún partido tiene como prioridad impulsar una propuesta de modificación del mismo.

En este esquema de distribución del poder político territorial en España, los vascos y los catalanes han sido los grandes beneficiados. Es una paradoja, pero es así. Los dos territorios más desarrollados del Estado español son los que disponen de los más poderosos instrumentos políticos -sus partidos políticos autóctonos- para condicionar a los gobiernos de España en favor de sus intereses locales.

Desde 1994 Coalición Canaria se incorporó con fuerza al Parlamento español y fue muy útil en la defensa de los intereses singulares de nuestras Islas. Errores propios, la falta de unidad en el ámbito del nacionalismo canario, la escasa convicción en lo propio, poderes económicos y mediáticos entregados al centralismo y unos poderes públicos dominados por una cultura en la que predomina el nacionalismo español, han sido un frenos al crecimiento de las fuerzas nacionalistas canarias. El espíritu y el sentido con el que surgió el moderno nacionalismo canario fue la defensa de los intereses singulares de una tierra diferente. Sin ningún planteamiento rupturista, exigiendo respeto para que legislativa, económica y fiscalmente se respeten y tenga en cuenta nuestra historia, idiosincrasia y condición de territorio insular, fragmentado y lejano. La defensa de lo propio -máxime en un contexto político de entreguismo a los intereses de Catalunya y Euskadi- debe ser innegociable para Coalición Canaria. En este marco político, chirrían más las palabras de Feijóo sobre el apoyo de CC al Gobierno de Sánchez.

La llamada Agenda Canaria ha sido la base del programa de gobierno en Canarias entre CC y PP y, al propio tiempo, es el núcleo central que sirvió de soporte al apoyo prestado por Cristina Valido a la investidura de Sánchez. Lo que tiene sentido es que en Canarias -con el PP- y en Madrid -con el PSOE- trabajemos todos a una para conseguir los objetivos consensuados en la Agenda Canaria.

Sí el PSOE respeta los acuerdos que tiene CC con el PP en el archipiélago y, a su vez, Feijóo y los suyos hacen lo propio con los acuerdos que pactaron los nacionalistas canarios con Sánchez en Madrid, tendremos una legislatura tranquila y estable en las Islas. En el supuesto de que el líder popular insista en interferir los acuerdos de CC con el PSOE en Madrid estaríamos ante el principio de un problema político.

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