El caso del pato cojo

¿Qué mensaje se le traslada al sector del turismo, que tanto peso tiene (o tenía) en la economía?

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Pato cojo. Así llaman en la tradición política y mediática de Estados Unidos al presidente en su último año de mandato, cuando ya se sabe que no va a seguir en la Presidencia, ya sea porque es el segundo -y por tanto último- o porque se ha confirmado que no logra los apoyos de su partido para presentarse de nuevo.

La expresión se ha popularizado y se le cuelga el sambenito a todo aquel cargo que sigue en el mismo pese a que se hace público que tiene los días contados en el mismo. Y es lo que ayer pasó con la ministra de Turismo, Reyes Maroto, a la que ahora le compran la cartera de vicepresidenta económica de Madrid si el socialista Ángel Gabilondo gana las elecciones. Y no solo si las gana, sino si llega a gobernar, pues ya las ganó hace dos años y no tuvo apoyos para ser investido. Más aún: si gobernase, sería gracias a una coalición -es lo que apuntan todos los sondeos-, de manera que habría que ver qué piensan los otros partidos de ese pacto sobre la estructura del propio Gobierno y sobre los nombres de quiénes ocupan las carteras... De manera que estamos ante el enésimo ejemplo de cómo se vende humo y cómo se presenta la azotea de una casa cuyos cimientos ni siquiera se han colocado. Dicho en plata: es una falta de respeto al electorado ir anunciando cargos. Hacerlo antes de la campaña electoral agrava esa falta de respeto.

Pero más allá de eso: ¿qué mensaje se le traslada al sector del turismo, que tanto peso tiene (o tenía) en la economía de este país? Pues de entrada que hasta el 4 de mayo tiene una ministra cuyas promesas de gestión valen cero o menos que cero. Reyes Maroto se convierte así en el ejemplo perfecto del pacto cojo. O el pato inútil, para seguir hablando en plata.

Porque si Gabilondo no logra gobernar, o si sus socios no le dejan elegir a Reyes Maroto para esa vicepresidencia económica, el otro mensaje que lanzan el PSOE y en especial Pedro Sánchez es que la hoy ministra no va a seguir en el Consejo. Porque si es prescindible en mayo si la matemática parlamentaria lo permite, es que a fecha de hoy también es prescindible para Sánchez. O sea, que efectivamente habrá otro retoque en el Gobierno en mayo, y lo habrá pase lo que pase en las urnas madrileñas.

A partir de ahí, las quinielas se disparan: unos ponen a Marlaska en entredicho, otros a Margarita Robles, y otros incluso a la convivencia entre el PSOE y Podemos. Veremos quién acierta: yo me quedo con que al turismo se le deja, políticamente hablando, huérfano.