Frecuencia Modulada

Pastillas de goma

12/03/2018

Cada niño es un mundo, un laboratorio único que impone un trato especializado. Los hay callados a la esperar de llenar su curiosidad con palabras de los demás. Otros prefieren hablar por los codos reclamando oídos que apostillen sin demasiadas interrupciones sus monólogos. En el punto intermedio se encuentran esos locos bajitos que escuchan, mastican y después aportan su particular visión del andar del caracol. Pero a todos todos les gustan las golosinas, como bien sabe el ministro Montoro cuando reparte pastillas de goma entre pensionistas, funcionarios y policías a un año de las elecciones autonómicas.

Basta un encuesta para que el más listo active la máquina de fabricar dinero

La maniobra, no por burda deja de tener efecto. Hay cosas que nunca fallan. Bastan unas cuantas encuestas enseñando al PP las orejas del lobo para que el más listo de la clase ponga en marcha la máquina de fabricar dinero y active el ventilador para repartirlo entre sectores claves de la sociedad, esos que suelen dar a los gobiernos votos frescos.

Entre ellos, Montoro parece tener bien claro que recuperar el cariño de los funcionarios es primordial para volver a ganar unos comicios. Resulta llamativo como, en los años más crudos de la crisis, el gobierno de Rajoy tachó a los empleados públicos de niños malcriados que merecían perder derechos por atiborrarse de dulces a costa del resto del país. Los convirtieron en chivo expiatorio y ahora, seis años después, Montoro les devuelve todo y más: un aumento salarial que podría superar el 8% cuando Ciudadanos les pisa los talones.

El tufo electoral impregna también el justo acuerdo alcanzado la semana pasada con policías y guardias civiles para equiparar sus sueldos con los mossos. Serán entre 500 y 700 euros más de salario mensual para cada agente, otro colectivo que pasa de golpe del enfado con el Estado a besar el morro del generoso Montoro por un incremento en la nómina en tres años bien calculados.

Las golosinas caerán también pronto en los bolsillos de los sufridos jubilados españoles, otro colectivo vapuleado por el Gobierno de Rajoy que saca con razón sus garras en la calle. En nada, habrá medidas para intentar callarlos, porque no hay partido de derechas que gane sin los pensionistas. A Montoro no suelen fallarle las cuentas.

Y algo más: la lluvia de millones llegará con independencia de que se apruebe el presupuesto de 2018. Otra cosa no, pero el ministro es un hombre serio y nunca deja a los niños sin sus chucherías. Con las cosas de comer...