Jaula y arco iris

Panenka y la UD

21/07/2019

«Monográfico Especial Años 60. Bobby Charlton, Sandro Mazzola, el Zaragoza de los Magníficos, Eusébio, el derrumbe de Berna, Garrincha, juego bonito en Las Palmas, la Copa de Ferias, Chile’62... Y mucho más». Así se presenta en Twitter el número 87 de la Revista Panenka, que acaba de llegar a las librerías y cuya lectura recomiendo. En la edición digital de la publicación se señala que en ella se repasa lo más destacado que nos dejó dentro y fuera del campo la década «en la que la Guerra Fría fue más caliente. Sus equipos, sus ídolos, sus torneos, su gente. Una mirada nostálgica a una década que, en un mundo partido en dos, dio paso a nuevas competiciones, nuevos campeones y nuevas historias».

Algunas de esas futboleras historias se escribieron en canario y por futbolistas canarios. Las de la Unión Deportiva Las Palmas, por supuesto, con un bloque de jugadores grancanarios (Germán, Castellano, Tonono, Guedes, León, Aparicio...) y tinerfeños (Martín Marrero, José Juan, Gilberto I y Gilberto II) y alternancia en la portería entre dos vascos, Oregui y Ulacia. Y en el mítico Zaragoza de los sesenta también destacaba el tinerfeño Eleuterio Yeyo Santos, integrante de los Magníficos junto a Villa, Marcelino, La Petra y el brasileño Canário. De Yeyo Santos dice Mario Ornat en su reportaje en Panenka (Los Magníficos, el fútbol a todo color) que «era un futbolista de largo recorrido, mucho volumen, magnífica dotación técnica e instinto por el gol».

La propuesta editorial de Panenka resulta, sin duda, una interesante retrospectiva para los amantes del fútbol, que complementa otros especiales anteriores dedicados a los setenta o a los ochenta. Y en la que los responsables de Panenka, el fútbol que se lee, no se han olvidado de la Unión Deportiva Las Palmas más gloriosa. Agradezco ese detalle a Roger Xuriach, coordinador de la revista, y, asimismo, que me encargara la realización del reportaje en torno al equipillo.

Ha sido un placer rememorar esa fructífera etapa. Incluyendo para la elaboración del reportaje las cualificadas opiniones de Javier Domínguez, historiador del fútbol canario, autor, entre otras obras, de Etnografía del fútbol canario y Cien años de fútbol canario. También recojo opiniones sobre distintos aspectos de aquella época de José Manuel Mamé León, máximo goleador en la 68/69 con once goles, cuarto en el Pichichi de esa temporada, además de octavo máximo goleador histórico del club, con 67 tantos en sus quince temporadas en la UD, trece de ellas en Primera. Mi afectuoso agradecimiento a ambos.

Pasión

León sigue hablando de fútbol con pasión. Y, sobre todo, con mucho conocimiento. En un momento incluso solicitó a su hija, que nos acompañó durante la entrevista, varias monedas para explicarme en la mesa el dispositivo táctico de la mejor UD, la de finales de los sesenta, dirigida por Luis Molowny. Muestra su enorme respeto por el Mangas y rechaza de plano la leyenda, o las fake news de entonces, que apuntaban a que en algún partido decidió que un jugador (Paco Castellano) lanzara un penalti en el Estadio Insular para favorecer al Real Madrid, del que fue jugador y entrenador/salvador en varias ocasiones. «Era el primero que quería derrotar al Madrid, su profesionalidad era absoluta», asegura.

«La propuesta editorial de Panenka resulta, sin duda, una interesante retrospectiva para los amantes del fútbol, que complementa otros especiales»

El club fundado en el año 1949 y que, por tanto, este próximo mes de agosto de 2019 conmemora sus 70 años de historia, había regresado a mitad de los años sesenta a la Primera División, con Vicente Dauder de entrenador, tras una brillante campaña realizada en segunda, la 63/64.

Sus mayores éxitos llegaron al final de la década, con un tercer puesto en la temporada 67/68 -a cuatro puntos del Real Madrid y después de una polémica derrota en el Santiago Bernabéu en el último tramo de la competición- y segundo en la 68/69. Nunca se han repetido semejantes clasificaciones. Pero no era solo una cuestión de puntos, de victorias y de lograr un destacado lugar en la tabla, peleando con los grandes del fútbol español. Era, asimismo, y especialmente, una cuestión de buen juego, lo que supuso que el equipo fuera admirado y aplaudido en todos los estadios españoles de la época.

Buen juego

Eso lo confirma León en la revista Panenka. Defendiendo la enorme calidad de nuestro fútbol y la reacción positiva de los públicos de todos los estadios «en reconocimiento a nuestra manera de jugar». En ese sentido, el inolvidable número 7 amarillo destaca victorias en todos los campos, incluido el Camp Nou. Solo se les resistió el Bernabéu, por no hacer buenos partidos -no sé si condicionados por el lugar, aunque todavía Jorge Valdano no había formulado su teoría sobre el miedo escénico- o, en alguna ocasión, por factores externos al buen juego.

«El jugador canario no solo golpea el balón, o regatea, o da un pase de cinco o quince metros. Tiene que hacer siempre algo diferente que termine siendo bello. Y da lo mismo que los jugadores de ahora jueguen en superficies sintéticas desde los cinco años. Hay algo que no se aprende y que reconocemos en todos los grandes futbolistas canarios: son creativos, imprevisibles y se toman su tiempo para encontrar ese camino que solo encuentran los genios o los que no se conforman con repetir lo que hace todo el mundo». Esto afirma el escritor Santiago Gil en su prólogo a mi libro El fútbol canario. Identidad, Valerón y otros desmarques. Valoración que comparto, aunque hoy nuestro fútbol, por distintas razones, no pase por sus mejores momentos.

En distintas ocasiones he señalado que mi álbum de las mejores estampas futboleras tiene un espacio reservado para la Unión Deportiva Las Palmas de finales de los años sesenta del siglo XX hasta comienzos de los ochenta. Los años sesenta fueron, sin duda, una época extraordinaria para la UD y, por extensión, para el fútbol canario. Con un equipo de cantera que jugaba muy bien al fútbol y que hacía disfrutar al público del Insular y de otros campos por la calidad técnica de sus jugadores y la belleza de su propuesta futbolística. Ganar jugando bien a la pelota. Triunfar jugando bonito. Como señala la revista Panenka: «La Unión Deportiva Las Palmas rozó la gloria en los 60 con un juego que maravilló y demostró a todos cuál es el estilo canario».