Un palmero en Hacienda

No es cuestión menor que cambie el número dos de ese departamento en estas fechas

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

La cuota canaria en el Gobierno de Pedro Sánchez aumentó esta semana de manera inesperada. Como siempre en estos casos, cuentan que el presidente canario y líder del PSOE en las islas, Ángel Víctor Torres, y un grupo muy reducido de dirigentes de esa formación estaba al tanto de que Héctor Izquierdo iba a ser designado nada menos que secretario de Estado de Hacienda.

Tras conocerse el nombre, lo primero que algunos pusieron en valor, por encima de si pertenecía a este o aquel clan, familia o grupúsculo socialista, fue lo siguiente: «¡Es palmero!». A fin de cuentas, somos islas y el hecho insular sigue pesando: no hay más que mirar el sistema electoral que tenemos en el archipiélago y la dificultad que supone mover una sola coma del mismo. De cambiar porcentajes ya ni hablamos, porque eso es labor para titanes.

Esa condición de palmero del nuevo secretario de Estado de Hacienda lo entronca con el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, y con el que fuera secretario de Organización del PSOE y ahora, como se decía en el fútbol antiguo, en labores de 'líbero' en la dirección regional de los socialistas: Jorge González.

No es cuestión menor que cambie el número dos del Ministerio de Hacienda justo en el ecuador de la legislatura. Suena a que, una vez aprobados los Presupuestos Generales del Estado, la ministra Montero da un cambio de rumbo y se embarca, como casi todo el Gobierno, en la senda del tramo final del mandato y, por tanto, en la tarea de presentarse ante el electorado con el mensaje de que se ha cumplido la misión y que hay una hoja de ruta para el futuro si los electores así lo consideran. Por Hacienda pasará la revisión del modelo de financiación autonómica, uno de los melones más complejos al que se enfrenta cualquier equipo al frente de ese ministerio. Más aún cuando se trata de un Gobierno de coalición, con la oposición en clave electoral, con los nacionalismos recordando que fueron determinantes para la investidura y las consiguientes aprobaciones presupuestarias, con la España vaciada esperando que se cumplan las promesas de un mejor trato y con los diferentes barones territoriales insistiendo en que cada uno de ellos tiene la razón y está infrafinanciado.

Solo espero que ahora, con un palmero en el cargo, ya no haga falta explicar en Hacienda que estamos lejos, que somos islas, que el crecimiento poblacional por la llegada de mano de obra foránea nos ha hecho alejarnos de la media en términos económicos y que, por todo lo anterior, el REF no es un capricho.