Primera plana

Otro escenario político

09/06/2019

El escenario político será otro en otoño, a la vuelta del verano o se repiten las elecciones generales o Pedro Sánchez asumirá que tiene que nombrar a Pablo Iglesias vicepresidente y otorgar varias carteras ministeriales a Podemos. La sesión de investidura no le saldrá gratis al PSOE. Máxime, cuando el apoyo de Podemos a Sánchez en la moción de censura contra Mariano Rajoy fue a cambio de nada. Sánchez dijo esta semana que gobernará el PSOE o lo hará el PSOE, una forma de decir tajante que esto es lo que hay y listo. Pero el tablero político es el que es. Y por mucha presión que ponga sobre Iglesias para que le respalde sin más, de nada le servirá. Podemos no puede jugar la papeleta de bastón parlamentario que precisamente Ciudadanos no desea hacer. Por no mentar que el electorado progresista no quiere nada con Albert Rivera. Como dijeron los congregados a las puertas de Ferraz la noche electoral: con Rivera, no. ¿Está preparado el electorado socialista a cohabitar en la gobernanza con Podemos? Ese es el factor Iglesias a despejar en unos meses. Sobre todo, en territorios como Extremadura, Andalucía o Castilla-La Mancha donde sobrevive el socialismo jacobino, el afianzado en la convicción del centralismo cueste lo que cueste sin atender a la pluralidad nacional.

A la izquierda le duele el tema de la organización del Estado. Le conlleva más disgustos que a la derecha en cuanto que esta tiene una sola idea clara: uniformidad y asunción del modelo autonómico como mal menor. Sin embargo, con el pulso soberanista catalán no le valdrá de nada a PP, Ciudadanos y Vox agitar el artículo 155 de la Constitución de manera indefinida. El problema es grave. Las izquierdas tendrán que ir de la mano, por lo tanto, en busca del encaje catalán. En Canarias también se abrirá el debate. Y no será sencillo. Ni por asomo se parecerá a un paseo dominical en el que en aras de lograr la convivencia catalana se abra, por ejemplo, el debate de la reforma constitucional. O se acomete esta tarea quijotesca o la situación política seguirá en el mero estancamiento y, por consiguiente, se irá degradando. Esto supondría una alta factura a pagar por el PSOE. Aunque haya una parte del centroizquierda que aún no quiera aceptarlo.

Cómo arranque Sánchez el próximo curso político determinará ya la tendencia. Luego le será más arduo subsanar los posibles errores. Por eso Iglesias espera tranquilo la llamada de La Moncloa porque sabe que, en el fondo, Sánchez no tiene alternativa. ¿Ir a unas segundas elecciones? Difícilmente lograría mayoría absoluta. Y, en el mejor de los supuestos, aunque entonces Sánchez consiguiese aminorar a Podemos (que está por ver) tendría que seguir dependiendo de ERC. Las hipotecas en el multipartidismo son insorteables. Las reglas actuales son muy distintas a las de la época del turnismo entre el PSOE y el PP. Y quien sepa desenvolverse mejor en ellas irá creciendo en votos y escaños a costa del otro. Pero todos tendrán que aprender a convivir.