Del director

Ni el virus ni la migración; solo la ‘vice’

12/02/2020

Tuve la santa paciencia de ver ayer la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. Por momentos, pensé que se trataba de una reunión de la Organización de Estados Americanos... o incluso un encuentro preparatorio del aquel concurso de canciones de la OTI -lo más jóvenes pueden buscarlo en Google-. Porque para los representantes del pueblo español, lo más urgente en la primera sesión para controlar al Ejecutivo de Pedro Sánchez fue lo que está pasando en Venezuela.

Me incluyo entre los que desean saber qué hacía el ministro José Luis Ábalos a horas intempestivas en el aeropuerto de Barajas reuniéndose con la vicepresidenta de Venezuela, pues no parece que entre sus competencias estén los Asuntos Exteriores. Ni tampoco hay constancia de que haya sido nombrado mediador para el conflicto que vive el país americano. Pero si el orden de prioridades de nuestros parlamentarios es el que se vio ayer, entonces habrá que concluir que viven en otra época y se sienten como los diputados de ultramar de antaño, alzando su voz en defensa de los intereses de las colonia. Con lo orgulloso que estaba Simón Bolívar de la liberación, para que ahora el presente y el futuro de Venezuela se pretenda resolver en Madrid... me imagino al Libertador tratando de salir de su tumba del enfado monumental.

Frente a todo eso, se echó en falta algo más de preocupación de sus señorías ante el estado de alarma que se está generando en el país en torno al coronavirus. Anoche se canceló el congreso de telefonía móvil de Barcelona, otra víctima del virus del pánico, que se propaga a velocidad de vértigo y que se contagia precisamente por las redes y los bulos que circulan en ella. Frente a eso, creo que deberíamos contar con unas Cortes activas y proactivas. Pero se ve que ayer no les pareció el día...

Como también echo en falta entre los grandes partidos haber llevado a la primera sesión de control los efectos en Canarias del repunte migratorio. Y digo esto añadiendo que lo relevante no son las cifras de cuantos llegan, sino la certeza de que, como territorio pequeño, alejado y fragmentado, no tenemos capacidad de respuesta humanitaria, judicial y administrativa ante el desafío que supone ese fenómeno. Dicho eso, no critiquemos a la sociedad canaria si no responde adecuadamente, porque esta mira hacia quienes tienen los resortes del poder y lo que ve, como ayer, es que están sus señorías enfrascados en el encuentro con la vice venezolana. Una pena.