Nervios vitalicios

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA

Sacó de sus casillas a Ángel Víctor Torres, un hombre de buen talante parlamentario y habilidad para superar los cara a cara con argumentos sin recurrir al grito fácil o a la gesticulación caricaturesca. Hablo de Manuel Domínguez, Manolo para los amigos, que acusó en el Parlamento canario a Torres de querer cobrar un sueldo de por vida y así arreglar su jubilación rapidito, antes de que el propio Manuel, por ejemplo, lo desaloje el próximo mes de mayo de la presidencia.

Por mucho que escucho esa famosa entrevista y leo declaraciones de una y otra parte, sigo sin encontrar ni escuchar esa frase de Torres en la que apoya un sueldo vitalicio para los expresidentes canarios. Por mucho que Domínguez lo diga, sigo sin lograrlo. Me preocupa más el hecho de que se haya dado por sentado en multitud de análisis, una especie de tormenta perfecta de cómo crear y desarrollar una fake news con cierto recorrido.

Desconozco si el PP canario ha recibido alguna encuesta de difícil encaje que haya transformado a Manuel Domínguez 'El pacificador' -recordemos su estreno en el Parlamento- en Domínguez 'El vengador', por aquello de los nervios vitalicios de los populares en Canarias cuando se acercan elecciones. Sea una cosa o la otra, lo que parece razonable es que haya que meterle mano a una ley desfasada, última modificación en el año 2000, en la que entre otras cosas los expresidentes dejen de ser «excelencias» y pasen a ser simplemente «presidentes vitalicios». Los demás puntos carecen de polémica, incluso hay sentido común. En cuanto a lo de las perras vitalicias para Torres, que lo explique Manuel.