Del director

Melómano, con pajarita y buen gestor

27/02/2020

Vaya por delante la enhorabuena al afectado: Roberto Moreno es desde ayer coordinador general de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de la capital grancanaria. Accede al cargo tras un proceso de selección en el que se valoró su formación, conocimiento, experiencia y trayectoria en las faenas públicas. Y se le elige para lo que, hablando en plata, viene a ser un concejal bis de Hacienda.

Pero es mucho más que eso. El volumen presupuestario del Ayuntamiento lo convierte en uno de los motores económicos de la isla, tanto por la cifra que maneja cada año como por su repercusión sobre las empresas con las que trabaja directamente y con todas las que operan alrededor de la ciudad. Y, por supuesto, con una dimensión social que es mayúscula. De hecho, cuesta encontrar en la ciudad una entidad privada o pública que no esté sujeta a las decisiones que se tomen en las oficinas municipales y en el pleno.

No hay más que ver dos episodios de estos últimos días: la batalla de la Asociación de Empresarios de la Construcción, con Salud Gil al frente, contra el área de Urbanismo y lo vivido ayer con las protestas del personal de las escuelas municipales. En ambos asuntos es evidente que hay aristas y versiones para todos los gustos, pero es incuestionable que la ciudad caminará mejor si hay sintonía entre los constructores locales y el consistorio, así como si los pagos a las concesionarias se hacen en tiempo y forma y se cuenta con la garantía de quien paga también fiscaliza la calidad del servicio que se presta y que, a su vez, los empleados reciban igualmente en tiempo y forma sus retribuciones.

Todo eso supongo que acabará pasando por la mesa de Roberto Moreno, de manera que, al tiempo que se reitera la enhorabuena, podemos ir haciendo una derrama para las dosis de tila que tendrá que tomar. En todo caso, tiene a su favor el hecho de que es de los que sabe encontrar en la música clásica el aliado para desconectar de las tormentas de la política y encontrar la salida a lo que parece un atolladero. Con esas pajaritas que siempre le han gustado y con esa pinta de sabio extraviado que recuerda un poco a Tornasol, Moreno es de los que consigue -y he sido testigo- que hasta los que militan en partidos diferentes al suyo le agradezcan los servicios prestados y lo incluyan entre sus amistades. Cosa, por cierto, que no siempre sucede en el partido en el que cada cual milita, pero ese es otro cantar...

Bienvenido sea en su retorno a la primera línea de la gestión. Como buen melómano, la batuta de la hacienda municipal es suya.