María. / C7

María López Negrete

«Mucho y bien hiciste en tus 81 años de existencia física, atendiendo a los abundantes mensajes de cariño y respaldo que nos han venido dando estos días»

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

Madre. Hasta 18 acepciones ofrece el diccionario de la RAE. La primera, «mujer que ha concebido o ha parido uno o más hijos». La segunda, «mujer en relación con sus hijos». La tercera, «mujer con cualidades atribuidas a una madre, especialmente su carácter protector y afectivo».

Abuela. Aquí la relación resulta menor. Hay media docena, al menos en la versión en la web, compatibles la mayor parte con la versión masculina. La principal, «madre de uno de los padres de una persona». La siguiente, «persona anciana».

En ambos casos, prima la condición biológica. Se da por sentado, en consecuencia, que una mujer en cuanto es madre, en cuanto ejerce de abuela, generalmente se comporta como una persona generosa, desprendida, cariñosa, abierta, comprensiva, cordial, afectiva, justa, espléndida, misericordiosa, sufrida, desinteresada, amorosa, gentil, recta, caritativa y bondadosa. A la par, cuando llega la ocasión, es exigente, estricta, maestra, rigurosa, disciplinada, firme y educadora.

Todas las cualidades descritas, entre otras muchas, fueron atesoradas por María. En sus últimas semanas, además, añadió un soberano plus de valentía, paz y templanza. Consciente de que la vida desde su comienzo va encaminada, inexorable, hacia un final, no paró de mostrarnos su singular sonrisa y de invitarnos a ser persistentes en el esfuerzo de ser buenas personas y de actuar como tales. Menudo reto.

Frágil en apariencia, enfermiza en la infancia, hija única, esposa enamorada y amiga leal; mucho y bien hiciste en tus 81 años de existencia física, atendiendo a los abundantes mensajes de cariño y respaldo que nos han venido dando estos días. Reconforta escuchar a tantos definirte como un ser extraordinario, pues así se reafirma lo que ya intuíamos, tu vida gozó de un enorme sentido. Descansa en paz.