Borrar
Milei (i) en su parada en Madrid en la gira de recoger medallas neoliberales en Europa. EFE
Libertad, carajo
...y los gatos tocan el piano

Libertad, carajo

Sábado, 22 de junio 2024, 22:17

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Quienes vivimos la «transición», esa «inocentada» que Morgan retrató maravillosamente en su viñeta este sábado, recordamos la matraquilla de «libertad sí, pero no libertinaje», que resonaba a todas horas. Libertad era, entonces y ahora, poder votar, siempre que los electos fueran los mismos del régimen de Franco y sus sucesores. Libertinaje era que las mujeres pretendieran ser iguales que los hombres. Libertad era desregular los sistemas de control para que el empresariado hiciera lo que quisiera, libertinaje era asociarte a un sindicato y reclamar tus derechos. El sindicato, entonces y ahora, afecta al turismo y al cutis. Libertad era fumar un puro y tomar un coñac cuando un señor llegaba a su casa, libertinaje era que su mujer lo mandara a freír espárragos y saliera por la puerta pidiendo el divorcio. Libertad era abusar de la «chacha», libertinaje que la víctima pidiera un aborto seguro y gratuito.

Pese los años transcurridos, el mantra de libertad-libertinaje sigue vigente. El denominado libertarismo, de sociópatas como Milei o Ayuso, viene para recordarnos que la libertad es cosa de los que poseen una gran fortuna, capaces de financiar campañas y medios de comunicación. Libertinaje es, y sigue siendo, participar en manifestaciones en la que se corre el riesgo de que a una la tache no ya de turismofóbica, sino, incluso, de turismocida.

Lo llamativo es cómo la parte más casposa de nuestro empresariado patrio apoya esta poda del Estado en pro de la libertad individual que propugnan los sociópatas. ¿Dónde estaban estos amantes de la libertad durante la pandemia? ¿Por qué en Europa o en España no se alzaron a reivindicar la ley de la selva para que se salvara de la quiebra quien pudiera? Seguramente, porque esa ley de la selva la piden para los demás, no para ellos mismos. Porque así son los demonios, según los definió Kant: esos que piden la abolición del Estado para los demás, al tiempo que se aseguran poder seguir viviendo del dinero público, que es a lo que se dedica, entre otros, la señora Ayuso. Libertad, carajo.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios