Editorial

Los primeros pasos del Gobierno

10/06/2018

Tras la moción de censura que sacó a Mariano Rajoy de La Moncloa y forzó su retirada como presidente nacional del Partido Popular, el protagonismo ha recaído por derecho propio en el nuevo Gobierno, con Pedro Sánchez al frente y con los diecisiete ministros que le rodean. A la amplia presencia de mujeres se ha añadido como elemento novedoso la recuperación de carteras desaparecidas con el PP, como Igualdad y Ciencia, y la creación de otras, como Transición Ecológica.

Más allá de la estructura del gabinete, casi nadie discute que los perfiles de la mayoría de los ministros se ajustan a las exigencias de los cargos. En algunos no hay experiencia en la gestión política, como es el caso de los titulares de Interior, Justicia, Ciencia o Cultura, pero sí cuentan con currículos que demuestran sus conocimientos en la materia asignada. En todo caso, disponen, como todo el que llega, de un periodo de gracia para tomar las riendas de sus departamentos y para rodearse de equipos a la altura de los desafíos que tienen por delante.

Es evidente que Pedro Sánchez no ha diseñado un Ejecutivo para unos pocos meses, sino para tratar de agotar la legislatura y, en paralelo, para demostrar que el Partido Socialista está vivo, tiene un proyecto de España y encarar los comicios autonómicos y locales del próximo año con aires de renovación. Sobre esto, nada que cuestionar de entrada, pues la mayoría conseguida en la censura legitima a Pedro Sánchez para gobernar y para tratar de aplicar su programa. Sobra decir que no lo tendrá fácil con un Partido Socialista con 84 escaños, pero no es menos cierto que quienes lo auparon a la Presidencia también van a tener complicado explicar a sus votantes por qué a las primeras de cambio le retiran el apoyo -si es que llegan a hacerlo-.

En cuanto a los pasos dados en el conflicto catalán, ojalá la apuesta por el diálogo y la normalización sea recibida como debe por el Gobierno de Quim Torra. Quien más tiene que perder es Cataluña si el president no aprovecha la oportunidad y vuelve a la senda de su antecesor en el cargo. Porque la reactivación del artículo 155 siempre es un recurso que contará con sobrada mayoría parlamentaria en las Cortes. Y respecto a lo dicho ayer por la ministra Meritxell Batet sobre un debate en torno a la reforma constitucional, evidentemente hay que entenderlo como otro paso más para rebajar esa tensión, pero sin que suponga necesariamente ponerse de rodillas ante los soberanistas. Porque la Constitución ya fijó en su día el mecanismo para la revisión, de manera que no se plantea de entrada nada fuera del marco legal.