Editorial

Los pactos necesitan ser explicados

17/11/2019

Después de unas elecciones cuyos resultados no despejaban en apariencia el escenario de cara a la gobernabilidad, en solo 48 horas Partido Socialista y Unidas Podemos aparcaron las diferencias que hicieron imposible la investidura en julio y sus respectivos líderes se fundieron en un abrazo que pretende sentar las bases para un Gobierno de coalición. Tras la negativa de Ciudadanos a sumarse a ese pacto, Pedro Sánchez precisará de los acuerdos de varias fuerzas nacionalistas y soberanistas, ya sea con votos afirmativos o con abstención. Y en esa operación serán decisivos los partidos independentistas, precisamente aquellos de los que Sánchez dijo que no quería ser “rehén”.

Tiene el presidente en funciones y aspirante a la reelección una explicación pendiente con los españoles. Su giro estratégico merece una justificación, como también se está echando en falta la garantía de que su posible investidura no incluirá peajes políticos que supongan dinamitar las normas de convivencia que marca la Constitución de 1978.

«España no puede seguir con un Gobierno en funciones y menos aún afrontar otro proceso electoral»

No es menor la corresponsabilidad del Partido Popular y Ciudadanos. El día después de las elecciones, el presidente de los populares, Pablo Casado, cerró la puerta a la gran coalición y otro tanto hizo Ciudadanos, con el añadido de que el partido que lideraba Albert Rivera ya no es decisivo. Ahora parece que en las filas del PP se replantean aquel ‘no’ inicial a Sánchez, pero sigue el partido sin poner sobre la mesa una propuesta formal que sea alternativa a esa coalición de izquierdas que Sánchez e Iglesias quieren llevar a buen puerto con la ayuda de nacionalistas y regionalistas.

En democracia son legítimas todas las combinaciones entre los partidos con representación en las Cortes. Otra cosa es que resulten coherentes y que sean las fórmulas que garantizan la gobernabilidad y las políticas que precisa el país. Pero tampoco cabe duda de que España no puede seguir con un Gobierno en funciones y menos aún afrontar otro proceso electoral.

Sánchez e Iglesias deben actuar con celeridad para garantizar la investidura del primero y el PP, si de verdad quiere evitar ese pacto, tiene que dar un paso al frente y concretar su alternativa.

En cuanto a la condición de los soberanistas como cooperadores necesarios, no es de recibo que la solución para España pase por el desmantelamiento del país. Cada paso que se dé en esa senda supondrá un balón de oxígeno para una ultraderecha que ha entrado con fuerza en el Congreso y que crece en gran medida como reacción a lo que está sucediendo en Cataluña.